Lou Reed: la unión perfecta de belleza y ruido

Martes 02 de Marzo 10.15 GMT

 

A Lou Reed se le adjudica sembrar la semilla de una forma de rock que lleva, al menos 50 años, de oscilar entre la ternura y lo salvaje, además de ser caudal de inspiración para decenas de intérpretes.

Originario de Brooklyn, Estados Unidos, Lewis Allan Reed, universalmente conocido como Lou Reed, nació el 2 de marzo de 1942, y enfocó su vida a las bondades del ritmo, los versos, el arte.

Cantante, compositor, y poeta, Lou encontró en el rock & roll y el rhythm and blues el remanso perfecto para acompañar las curiosidades de su juventud, el despertar de su creatividad y las terapias de electroshock a las que lo sometían para “revertir” su orientación sexual.

Alumno de la Universidad de Siracusa entre 1960 y 1964, el músico participó en numerosas bandas durante su etapa estudiantil y se recibió en la licenciatura de filología inglesa.

Guiado por la intención de escribir “la Gran Novela Americana” en un disco o de trasladar la “sensibilidad de la novela a la música rock”, Lou Reed incorporó los elementos del free jazz y la música experimental a su práctica creativa.

A mediados de la década de los 60, mientras escribía canciones para Pickwick Records, creó junto a John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker, la emblemática The Velvet Underground; así, tras debutar con el álbum The Velvet Underground & Nico en 1967, y grabar los discos White Light/ White Heat (1968), The Velvet Underground (1969), Loaded (1970), Squeeze (1973), se separaron a mediados de 1970 y Lou continuó en solitario.



Previo a firmar su primer contrato con RCA, se dedicó a la pintura y al negocio contable de su padre, pero con el disco Lou Reed, en el que participaron Rick Wakeman (teclado) y Steve Howe (guitarra) –ambos del grupo Yes– se entregó totalmente a su carrera musical.

A este álbum le siguió Transformer, producido por David Bowie, en el que incluyó las icónicas “Walk on the wild the side” y “Perfect Day”; y el poco alabado Berlín, por su tendencia desoladora y nostálgica.

Admirador confeso de Allen Ginsberg y Jean Genet, Lou Reed se volvió un símbolo del glam rock, el punk rock, el rock gótico y el new wave, por su estética y personalidad, de las que destacaban los atuendos de cuero en color negro, los ojos ensombrecidos y su actitud desenfadada.

Su predilección por las sustancias psicodélicas se emparejó a su talento durante los setenta y tras el doble álbum Metal Machine Music, su vida personal y artística tomó un camino nebuloso del que salieron: The Blue Mask, New York, y Songs for Drella, un homenaje biográfico y musical, grabado con John Cale, sobre la vida de su íntimo cómplice y exmánager, Andy Warhol.  



Magic and Loss, una oda a la muerte, precedió la gira de conciertos que realizó junto a su compañera Laurie Anderson, con quien creó espectáculos de poesía, música, luz y color.

Tras la publicación de The Raven, basado en la obra de Edgar Allan Poe, y la remezcla de su canción “Satellite of Love”, Lou lanzó su último disco en solitario: Hudson River Wind Meditations.

Los últimos años de su vida los dedicó a la fotografía, pero antes legó algunas colaboraciones trascendentes, como “Tranquilize” con The Killers y “Some kind of nature” de Gorillaz.

Víctima de cirrosis hepática, Lou Reed murió el 27 de octubre de 2013 envuelto en un halo de leyenda. Tras su partida, distintos artistas le rindieron tributo, entre ellos David Byrne, Patti Smith, David Bowie, Morrissey, Iggy Pop, Courtney Love, y Lenny Kravitz.