El exilio del escritor Stefan Zweig en la Segunda Guerra Mundial

Lunes 22 de Febrero 13.58 GMT

Stefan Zweig fue un escritor austriaco que pasó sus últimos días en Brasil, país que eligió para exiliarse y poner fin a su vida.

Zweig nació en el seno de una familia judía acaudala en Viena, Austria, en 1881. Su padre fue un próspero fabricante de telas y su madre era miembro de una familia de banqueros. 

Estudió filosofía e historia en la Universidad de Viena.  Escribió sobre periodismo, teatro y ensayo, y tradujo obras de Emile Verhaeren, Paul Verlaine y Charles Baudelaire, el poeta maldito.

Escribió novelas como Confusión de sentimientos, Miedo, La embriaguez de la metamorfosis, Ardiente secreto, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Carta de una desconocida, La impaciencia del corazón, El mundo de ayer y Novela de ajedrez.  

Además de novelas y ensayos también hizo biografías de personajes como Fiódor Dostoievski, Nietzsche, María Antonieta, María Stuart, entre otros. 

El autor vienés fue criticado por no tener una posición pública contra de régimen político de Adolfo Hitler, por ello fue repudiado en algunos círculos de intelectuales y escritores. Inclusive se le criticó por trabajar con el compositor de orquesta y compositor alemán Richard Strauss, de quien fue amigo. 

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, en 1939, abandonó su casa en Salzburgo, para vivir en la ciudad inglesa de Bath, de la cual también tuvo que huir por los ataques aéreos alemanes.

Con 30 años, el escritor se instaló en Nueva York con su esposa Lotte. Zweig no soportó la permanencia en esa ciudad porque la encontraba mercantilista.

En 1941 se instaló definitivamente en Brasil. En una primera visita, el presidente Getúlio Vargas lo recibió con honores, lo cual le valió críticas de la izquierda brasileña. 

 

 

Aunque siguió escribiendo y trabajando, el autor no encontró paz en la nueva morada.

Stefan Zweig, ante un dolor indescriptible del alma y las esperanzas perdidas en Europa, se suicidó un 22 de febrero de 1942 en su casa de Petrópolis, en Brasil, junto a su esposa. 

Antes de morir dejó varias cartas con instrucciones y agradecimientos para familiares, amigos y casera.