Cadáver exquisito, patrimonio poético del surrealismo

Viernes 30 de Octubre 12.51 GMT

 

Del término original francés cadavre exquis, el cadáver exquisito es una composición colectiva conformada por una secuencia de frases que se ciñen a la regla adjetivo-sustantivo-adverbio-verbo.

De allí que surgiera la oración compuesta de la que derivó su nombre más popular: “Le cadavre exquis-birá le vin-nouveau” (el cadáver exquisito beberá el vino nuevo).

Inspirado en el juego “Composiciones”, la técnica del cadáver exquisito nació hacia 1925 en el universo surrealista mientras los integrantes de esta corriente jugaban a crear algo en conjunto.

Al respecto, uno de sus jugadores más recurrentes, el surrealista André Bretón, declaró: “Lo emocionante para nosotros en ese tipo de producciones era la certeza de que, para bien o para mal, representaban algo que no era posible por el trabajo de una sola mente”.

Si bien a partir de este juego pueden crearse composiciones literarias, musicales y pictóricas, en sus inicios se utilizaba para crear, de manera espontánea e intuitiva, poesías, dibujos y collages.

Mismos que daban pauta para que los artistas crearan sus propias obras de manera individual y, algunas veces, se realizaban bajo el influjo de los efectos de sustancias psicotrópicas o durante experiencias hipnóticas.

Del resultado, los artistas podían deducir o estudiar el carácter inconsciente del grupo, con lo que efectuaban una serie de interpretaciones surrealistas del subconsciente de los integrantes del juego.

Entre los artistas que pusieron en práctica con mayor vehemencia este mecanismo, se encuentran Max Morise, Joan Miró, Man Ray, Salvador Dalí, Paul Éluad, Marcel Duchamp, Jaques Prévert, Benjamin Péret, Yves Tanguy y Pierre Reverdy.

Otros creadores que han hecho uso o referencia al cadáver exquisito son Pablo Neruda y Federico García Lorca, quienes realizaron una serie de composiciones denominadas poemas al alimón.