André Breton, el surrealista implacable

Lunes 28 de Septiembre 11.18 GMT

 

Pragmático, ingenioso y revolucionario, André Breton (1896-1966) engendró la semilla de un nuevo orden artístico al redactar en 1924 el Manifeste du Surréalisme.

Obra en la que estipuló los principios de un arte reaccionario en contra de “la razón demasiado razonada”, el racionalismo y el positivismo filosófico.

El poeta, filósofo y escritor nacido en Tinchebray, Francia, es considerado el padre del surrealismo por su entera dedicación práctica y teórica para reconocer la libertad espiritual y subconsciente de la creación.

Dicha ideología fue descrita por el autor como: “Automatismo psíquico puro a través del cual nos proponíamos expresar por escrito o de cualquier otra manera el verdadero mecanismo del pensamiento”.

Asimismo subrayó que se trataba de un dictado del pensamiento alejado a cualquier control ejercido por la razón y alejado de cualquier preocupación estética o moral.

Entre los artistas más sobresalientes que trabajaron bajo esta guía creativa se encuentran Salvador Dalí, René Magritte, Pablo Picasso, Joan Miró, Remedios Varo, Leonora Carrington y Frida Kahlo.

Por su parte, del parentesco que esta corriente generó con el dadaísmo y las prácticas de psicoanálisis, André Breton aclaró que eran puramente afectivas e inspiradoras, pues tenían otros objetivos y valores.

Al ser el surrealismo una intención que surgió a partir del lenguaje, las obras más representativas del legado artístico de Breton son narrativas: Nadja, Antología del humor negro y El arte mágico.

Sin embargo, su impacto en la cultura universal radica en haber creado una doctrina atemporal que implica la relación permanente entre libertad, poesía y amor como motor creativo.

Leyes no promulgadas que han inspirado a numerosas generaciones de artistas a lo largo de un siglo.