El mundo del arte urbano ha sido testigo del surgimiento de una prometedora figura: Adrián Mateo, mejor conocido como Dridali. Nacido en 1995 en la ciudad de Valencia, Dridali ha llevado su pasión por el grafiti y el street art a nuevos horizontes, convirtiéndose en un referente en la escena artística contemporánea.
Lo que comenzó como un pasatiempos para Dridali en abril de 2017, ha evolucionado hasta convertirse en su forma de vida. El talentoso artista ha establecido su propia empresa como artista independiente, dedicándose plenamente a la creación de obras de arte urbano que cautivan a espectadores de todo el mundo.
La obra de este valenciano se caracteriza por la creación de rostros hiperrealistas, donde cada trazo y detalle se fusiona de manera magistral para capturar la esencia y expresión perfecta de cada persona retratada. Utilizando principalmente la técnica del spray, Dridali desafía los límites del arte urbano, demostrando una versatilidad impresionante al realizar trabajos de distintas temáticas y envergaduras.
Para el español, el arte urbano va más allá de una simple reproducción de una fotografía. Su principal objetivo es convertir el espacio público en un lugar de reflexión, donde sus creaciones inviten a la contemplación y a la conexión con las emociones más profundas. Considera el arte urbano como una herramienta para derribar barreras y unir a las personas, sin importar su género, situación económica o religión.

Mbour. Dridali. Foto: Dridali Instagram
La influencia de Dridali se extiende más allá de las calles de Valencia. Sus obras se pueden encontrar en diversas localidades de España, así como en países como Francia, Noruega, Suecia, Marruecos, Senegal, Kosovo, Sri Lanka y Andorra. Su arte ha dejado una huella imborrable en cada lugar donde ha dejado su sello, convirtiendo muros y fachadas en auténticas galerías de arte al aire libre.
No solo es reconocido por su talento artístico, sino también por su dedicación a la educación. Dridali se graduó en Maestro en Educación Primaria por la Universidad de Valencia, y durante su etapa universitaria, se lanzó al mundo del arte urbano. En los últimos años, ha llevado a cabo diversos proyectos educativos en escuelas de Valencia, Marruecos y Senegal, utilizando el arte como una poderosa herramienta de inclusión social y promoviendo la importancia del arte urbano como algo vital en nuestras vidas.
Adrián Mateo, el artista que se esconde detrás de Dridali, ha logrado trascender fronteras y romper barreras con su arte urbano. Su visión creativa y su compromiso con la inclusión social han dejado una marca perdurable en la cultura artística contemporánea. Dridali continúa su labor, transformando las calles en lienzos vivos y transmitiendo un mensaje de unidad a través de su obra.