Harper Lee y la Navidad en la que todo cambió

Miércoles 28 de Abril 09.51 GMT

 

“Nelle” Harper Lee nació el 28 de abril de 1926 como la menor de los cuatro hijos de Amasa Coleman Lee y Frances Cunningham Finch Lee. Junto a ellos creció en Monroeville, una pequeña ciudad en el suroeste de Alabama, como una lectora precoz y una joven interesada en estudiar derecho como su padre, quien sirvió en la legislatura estatal de Alabama entre 1926 a 1938.

Desde aquellos años, Harper Lee disfrutó de una turbulenta amistad con Truman Capote, a quien ayudó a recabar información para lo que sería su gran éxito literario, A sangre fría, de 1959, novela basada en un cuádruple asesinato en Kansas, del que el escritor supo por un artículo que leyó en el periódico The New York Times.

Así, aunque pareciera que Harper siempre figuró a la sombra de sus figuras más queridas, el éxito estuvo esperando a la nacida en Monroeville, no al revés.

 

El milagro de la Navidad encuentra a Harper Lee

 

Tras sus años de estudio en la Universidad de Alabama y Oxford, Lee se trasladó a Nueva York en 1949 para seguir sus sueños de convertirse en escritora, y aunque durante casi una década vivió melancólica, sin algún trabajo donde pudiera hacer carrera, y lejos de su familia, residiendo con algunos de sus amigos más cercanos en Manhattan, la misma escritora recuerda que fue en una Navidad en la que se sentía especialmente sola que recibió un regalo que cambiaría el curso de su vida, y de paso, el de la literatura en habla inglesa.

A través de sus recuerdos, ella escribe:

Esa Navidad fue diferente. Tuve suerte. Tuve todo el día libre y pasé la Nochebuena con ellos. Cuando llegó la mañana, me desperté con una mano pequeña que me masajeaba la cara. Bajé las escaleras para seguir al dueño de aquella mano y llegué justo a tiempo para ver las caras de los niños pequeños mientras contemplaban lo que les había dejado Santa Claus. Al principio, sus dedos pasaron casi tímidamente sobre sus juguetes. Cuando se completó su inspección, los dos muchachos arrasaron con todo en la sala (...) Mientras esperaba, noté que mientras había una pequeña pila de regalos junto a la silla de su madre, yo no había recibido ni uno solo. Mi decepción crecía constantemente, pero traté de no demostrarlo. Pasó poco tiempo para que me dijeran: No nos hemos olvidado de ti, mira debajo del árbol. Había un sobre en el árbol dirigido a mí. Lo abrí y leía: “Tienes un año libre en tu trabajo para escribir lo que quieras. Feliz Navidad."¿Qué significa esto?, les pregunté. "Lo que dice", me contestaron. Me aseguraron que no era una broma. Me dijeron que habían tenido un buen año y habían ahorrado algo de dinero y pensaron que ya era hora de que hicieran algo por mí. (...) Pensaron que tenía un gran talento y querían mostrar su fe en mí de la mejor manera que sabían. No importa si alguna vez vendí una línea. Querían darme una oportunidad justa y completa de aprender y abordar mi oficio, libre del acoso de un trabajo regular (...) Me tardé un tiempo en encontrar mi voz, cuando al fin pude hacerlo les cuestioné de que un año es mucho tiempo, qué pasaría si alguno de sus hijos se enfermara de algo, a lo que me contestaron: “Somos jóvenes, podemos hacer frente a lo que suceda. Si ocurre un desastre, siempre podrás ir a buscar un trabajo de algún tipo. Considéralo un préstamo si deseas. Solo queremos que aceptes. Permítenos creer en ti.

Aquel acto, no de generosidad, sino de amor, sucedido una mañana de Navidad, considerado por Harper como un milagro digno de la época, marcaría el rumbo de su vida, y el de muchas otras personas también. Lee haría todo por reponer esa fe, por no fallarles, y no lo hizo.

En 1960 finalmente se publicó To Kill a Mockingbird, que se haría una película en 1962, y no tardó en colarse firmemente en el canon literario como uno de los grandes clásicos estadounidenses modernos de todos los tiempos debido a su importancia, su relato tan personal y descriptivo que incluye a algunas de las experiencias más importates en la memoria de Haprer, y por cómo conmueve al lector.

De acuerdo a los críticos más influyentes de las letras, los libros bien escritos se mueven; sin embargo, son pocos los libros que educan e iluminan a un lector como lo sigue haciendo To Kill a Mockingbird, ya que el libro rechaza la timidez con respecto a cuestiones de raza, agresión sexual, género y sociedad, lo que la convierte también en una de las novelas más enseñadas en el Reino Unido, que plantea preguntas sobre qué es crecer, ser mujer, e igual.

Como lector joven, To Kill a Mockingbird aporta a este sentimiento de crecimiento y adolescencia inminente. Como lectores mayores, la novela reflexionamos sobre la brújula moral a través del personaje de Atticus, quien aborda todo lo que podemos perder y ganar al hacer lo correcto.

La obra cumbre de Harper Lee ofrece lucha y comodidad dentro de temas oscuros y preocupantes en un clima de guerra, abandono, prejuicio y discriminación que nos deja con la valiosa reflexión: "Nunca se entiende realmente a una persona hasta que se consideran las cosas desde su punto de vista, hasta que te metes dentro de su piel y caminas con ella", un dilema moral que continúa latente al día de hoy, y que le haría acreedora del Premio Pulitzer antes de convertirlo en un clásico, a su vez prohibida en unos colegios de Estados Unidos y obligatoria en otros.

 

"To Kill a Mockingbird" se publicó en 1960 y ganó el Premio Pulitzer de ficción al año siguiente. Fuente: Penguin Random House.
 

Vida después del ruiseñor

 

El éxito y la fama, a pesar de que siempre estuvieron a la búsqueda de Harper, tampoco fueron amable con ella; le trajeron un puñado de problemas entre sus vecinos y algunos conocidos que pretendieron hacer negocio con su libro sin su permiso. Incluso, el mismo Truman Capote solía decir que él fue el autor de To Kill a Mockingbird, lo que años más adelante llevaria a la autora a llamar a su amigo un mentiroso compulsivo.

Esto hizo que Lee se alejara del ojo púbico, aunque volvió de nuevo a acaparar los titulares en la última etapa de su vida cuando en 2015 se anunció la publicación de Go Set a Watchman, que serviría de secuela de To Kill a Mockingbird, que después se supo que era el manuscrito original del libro que presentó a su editor antes de hacer cambios.

La misma Harper Lee explicó antes de su muerte los motivos de su desaparición después de su éxito con To Kill a Mockingbird: "Recordemos que John Lennon murió asesinado no muy lejos del lugar donde vivía", y es que ella vivía preocupada porque tras la publicación de su primer libro, que recibió una mezcla de críticas, había gente que la perseguía y acosaba para pedirle explicación de su obra o para causarle problemas debido a temas de autoría, lo que le creó una atmósfera que la hizo actuar con nervios que la tenían muchas veces al borde del vómito.

En una ocasión, escribió Nelle, como la llamaban sus padres y amigos más cercanos, que hubo hombres que la seguían hasta su coche con la intención de intimidrla. "Sus miedos eran genuinos", justifica su historiador.

 

Harper Lee en el set de la película "To Kill a Mockingbird". Fuente: IMDb.