El perfil cinematográfico de Salvador Dalí

Viernes 05 de Marzo 10.19 GMT

 

Poco sorprende que Salvador Dalí haya incursionado incluso en la cinematografía, lo que destaca es al lado de quien lo hizo: Alfred Hitchcock, Walt Disney y Luis Buñuel.

Así, su inquietante ingenio en las artes plásticas se vio estrechamente ligado a la creatividad impresa en la cinta Un perro Andaluz de 1928, en la que las obras del pintor, como El asno podrido, sirvieron de referencia para generar imágenes surrealistas.

Con estas ilustraciones, el director de cine buscó evocar diversas emociones, entre ellas repulsión, desagrado, y decepción, mediante los elementos de la sangre y la putrefacción.

Esta película nació de la confluencia de dos sueños. Dalí me invitó a pasar unos días en su casa, y al llegar a Figueras yo le conté un sueño que había tenido poco antes en el que una nube desflecada cortaba la luna y una cuchilla de afeitar hendía un ojo. Él, a su vez, me contó que la noche anterior había visto en sueños una mano llena de hormigas”, narró Buñuel en El último suspiro para recordar el cruce de sueños que dio vida a la alucinante cinta.

En tanto, Dalí fue parte de otro sueño, uno producido por la mente del genio del suspenso, Alfred Hitchcock: la película psicoanalítica Spellbound de 1945.

Dicha colaboración no fue producto de la fama del artista español, sino la nitidez arquitectónica de su trabajo, de acuerdo a las palabras del director inglés, pues “quería transmitir el sueño con gran nitidez visual y claridad, más nítida que la película en sí”.

Interpretada por Ingrid Bergman y Gregory Peck, la historia narra una confusa historia de amor que se disuelve en el misterio de la realidad y la ficción.

A estos títulos se suma Destino, el cortometraje de Salvador y Walt Disney estrenado en 2003, que inició su producción en 1945 y tuvo que ser suspendido debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

De esta cinta también destaca el trabajo del compositor mexicano Armando Domínguez interpretado por la cantante Dora Luz.

Pese a quedar en el aparente olvido por más de 50 años, hacia finales de la década de los 90, Roy E. Disney, sobrino delicónico Walt Diseney, desenterró el proyecto mientras trabajaba en Fantasía 2000.

De este modo, con el trabajo de 25 animadores descifraron los crípticos guines de Dalí, con ayuda de Gala, y legaron un trabajo de animación tradicional que incluye 18 tomas de trabajo original.