Plenitud, es el conjunto de cinco exhibiciones individuales de los artistas visuales: Keren Anavy, Guy Aon, Tal Frank, Bat-Ami Rivlin y Nadav Weissman, quienes viven en diferentes partes del mundo (Nueva York, Tel-Aviv y Ciudad de México), exploran una gama de acercamientos a la escultura y la instalación. Las cualidades del espacio, estructuras y objetos se transforman en composiciones autónomas donde el trabajo de los cinco artistas coloca un peso conceptual sobre las propiedades que se encuentran en la materia, mapeando una serie de “universalidades” a través de los conceptos de familiaridad y alienación, producto y material, paisaje e imagen, objeto y masa, función e inutilidad.
Para los curadores de esta exhibición, Gabriel Horner García y Tal Frank “el arte es un idioma y a través de él nos podemos comunicar con todas las personas, de tal modo que podemos darnos cuenta de todo lo que nos une”, así sean precisamente las diferencias e individualidades las que nos ayudan a aprender sobre las experiencias ajenas, que constantemente se encuentran con las nuestras.
Para Guy Aon, su material favorito para trabajar y crear una obra es el cuerpo humano. Cada una de sus obras comienza con una fotografía del cuerpo, que una vez separada de su entorno original se convierte en una nueva criatura o híbrido, con nuevas cualidades estéticas y fetichistas. Su inspiración viene del diálogo de varios artistas con dos fenómenos separados por cien años, la revolución industrial y la revolución digital. Por un lado, artistas modernos de principios del Siglo XX que desarmaron por medio de sus representaciones el cuerpo humano. Por el otro, filtros y tecnologías de reconocimiento facial que trabajan por medio de tecnologías con base en la lente. En “Herético” el artista nos invita a pensar más allá de los límites de la fotografía convencional, una vez más nos hace sentir que la fotografía es magia pues ve a la fotografía no como un objeto para ser colgado en un museo, o como una serie de píxeles, sino como un elemento que es posible trasladar al mundo tangible a travez del cuerpo humano.
Para Tal Frank cada material tiene una historia diferente pues le inspira la transformación de estos materiales y objetos, trato de mantenerlos con contenido conceptual. A veces imita un material con otro y así le da un nuevo significado y contexto. En “Absoluto”, Tal Frank asemeja las hojas del otoño cayendo con cientos de raquetas realizadas a mano por la artista. Con la técnica de fundición, la artista logra un doblez de manera natural como las hojas de un árbol para así lograr un diálogo entre la naturaleza y la cultura.
Bat-Ami Rivlin, “En-Sitio” se compone de una instalación al aire libre, Sin título (92 llantas) en la cual los objetos interactúan entre sí cumpliendo y anulando su valor de uso. Trabaja con objetos encontrados y sobrantes, usualmente dentro del área de exhibición o espacio del museo pues el interés de la artista es cómo los objetos cambian la manera en la que nos movemos en diferentes espacios. Esta exhibición en particular es interesante porque usa objetos comunes que son usualmente parte de un todo completo. Normalmente las llantas, en especial las de camión, no son objetos que formen parte de nuestra cotidianidad, por eso sus proporciones con respecto al cuerpo no nos resultan familiares. Su diseño funcional y materiales industriales están hechos de tal manera que incluso después de su muerte utilitaria (luego de que están totalmente desgastadas) todavía son capaces de hacer resonar un fragmento de su función anterior.

Nadav Weisssman es el artista en Panorama plegable, una instalación hecha a partir de hojas de triplay y proyecciones digitales, un rompecabezas de la naturaleza. El artista se inspira en una excavación arqueológica no muy lejos del desierto en Israel que tiene cuevas profundas en el horizonte. Para bajar a las cámaras hay muchas escaleras que te llevan a las áreas más profundas de esas cuevas, las cuevas Bet Govrin.

La instalación multimedia de Karen Anavy, ofrece una plataforma para cuestionar nuestros entornos, observar contextos más amplios en las conexiones entre Oriente y Occidente así como para restablecer el sentido de lo natural y lo artificial. La exhibición Sala de Intercambio Cultural se centra en el jardín y el agua como excusa para explorar la estructura de distintos espacios culturales. Al haber crecido en una región desértica en conflicto, la artista se aproxima al tema del agua como un recurso escaso. Su práctica artística está entre lo natural y lo artificial, especialmente los materiales que elige. “Por ejemplo, me gusta pintar con materiales orgánicos como la tinta y el agua sobre Mylar, un material sintético que no absorbe la tinta con facilidad y refleja a manera de juego en la obra la eterna relación de estira y afloja”, menciona Anavy.

Plenitud estará disponible en el Museo de la Ciudad de Querétaro hasta el 26 de noviembre.