Desde hace un par de días, los argentinos hacen fila en el MALBA de Buenos Aires para poder ver el cuadro Diego y yo, de Frida Kahlo, el cual fue vendido hace casi un año en una cifra récord para el arte latinoamericano por $34.9 millones de dólares en Sotheby's.
Resulta que Eduardo F. Costantini, fundador del MALBA, fue quien adquirió esta emblemática obra para su colección personal.
El gran alboroto se debe a que esta obra reaparece en el circuito de exhibición internacional tras permanecer fuera del mismo por 25 años debido a que su última muestra pública fue en 1998 y luego permaneció en una colección privada de Texas, Estados Unidos, hasta la subasta de 2021 organizada por Sotheby’s en la que fue adquirida por Costantini.
La importancia de Diego y yo radica en que es el último autorretrato pintado por Frida Kahlo antes de su muerte en 1954. En este aparece el rostro de su marido Diego Rivera como un tercer ojo que revela la obsesión y el sufrimiento de la artista.

Diego y yo, 1949. Frida Kahlo. Fuente: MALBA Instagram
Dicho cuadro simboliza la tempestuosa relación entre Frida y Diego, quienes estuvieron casados casi 25 años en un matrimonio apasionado y turbulento a la vez.
Así esta obra forma parte de una nueva puesta de la Colección MALBA, que se organiza en el marco del 21 aniversario del museo, que se celebra el próximo 21 de septiembre.

Autorretrato con chango y loro, 1942. Frida Kahlo. Fuente: Fundación MALBA
La exposición pondrá en diálogo a las obras maestras del recinto –entre la que se incluyen Autorretrato con chango y loro (1942), también de Frida Kahlo, y piezas centrales de artistas como Diego Rivera, Tarsila do Amaral, Xul Solar, Joaquín Torres García, Emilio Pettoruti, Wifredo Lam, Roberto Matta, María Martins y Remedios Varo, entre otros– con las grandes adquisiciones realizadas por Costantini en los últimos años.
Entre ellas se encuentran obras clave de la modernidad latinoamericana como Omi Obini (1943), de Wifredo Lam; Urso (1925), de Vicente do Rego Monteiro; Tocadora de banjo (1925), de Victor Brecheret; Autorretrato (1951), de Alice Rahon, y Paisaje cubano (1943), de Mario Carreño.