Desde mediados del siglo XX, la historia del rock ha sido narrada por diversos fotógrafos. Gracias a que ellos intiman con las estrellas, es que pueden mostrar lo mejor y menos conocido de ellas.
Debido a esto seleccionamos tres nombres que forman parte de una muy larga lista de fotógrafos del rock que deberías conocer, pues sus disparos pasarán a la historia.
Ferran Sendra
El español lleva cuatro décadas fotografiando los conciertos de las estrellas del rock. Ha recorrido Estados Unidos y el Reino Unido para fotografiar, ver y vivir todas estas canciones que forman parte de la banda sonora de su vida.
Junto a estos lugares, concretos y de referencia, nos encontramos también estos paisajes que evocan las canciones, carreteras perdidas, las ‘malas tierras’ de la Gran América, lugares donde se rodaron películas y videos emblemáticos, sitios de culto y peregrinaje, asfalto, desiertos, coches y trenes. Un viaje a los escenarios de las canciones, lugares para poder ubicar en el mapa de los sueños de varias generaciones.
Chris Martin de Coldplay en Barcelona, España. 2016. Foto: Ferrán Sendra Website

Ross Halfin
Este artista ha estado presente en momentos clave del rock británico desde la década de 1970 y ha ayudado a documentar y dar forma a la estética punk, registrando conciertos clásicos de The Clash, The Sex Pistols, Led Zeppelin, Iron Maiden, Metallica, Def Leppard, Ozzy Osbourne, Kiss y Soundgarden.
Nacido en 1957, estudió pintura y bellas artes en la Wimbledon School of Art de Londres, lo que ayuda a explicar el tipo de registro claramente artístico en el que se especializó. Resulta fascinante que aún permanece activo.

Metallica, por Ross Halfin. Foto: Domestika
Rita Carmo
Es la fotógrafa de conciertos portuguesa más reconocida. Con más de tres décadas de actuación, Rita Carmo no solo registró la evolución del pop y el fado reciente en su país; también fue testigo de la apertura de Portugal a la música global, siguiendo de cerca la explosión en el número de festivales importantes.
Estudió moda a principios de la década de 1990, hizo un trabajo fotográfico para el entonces semanario Blitz (ahora una revista en línea), y fue allí donde se acercó al mundo de la música. Desde entonces, imprime su mirada de precisión milimétrica a los registros de momentos emocionantes de las presentaciones que fotografía.
