Vasili Kandinsky, precursor del expresionismo y la abstracción lírica

Miércoles 16 de Diciembre 08.53 GMT

 

Vasili Kandinsky conjugó las artes con la conciencia espiritual y se convirtió en uno de los grandes pilares de la plástica al influir en el surrealismo, el neoplasticismo, el constructivismo y el expresionismo abstracto.

Originario de Moscú, Kandinsky nació el 16 de diciembre de 1866 en una familia de clase media alta y pasó su infancia en Odessa, en donde estudió piano y violonchelo.

Egresado de la Escuela de Arte Grekov, ingresó a la Universidad de Dorpat para estudiar ciencias económicas y derecho.

Finalmente, se entregó a las artes plásticas al cumplir 30 años y hasta el día de su muerte, inspirado por las pinturas de Claude Monet, la representación de Lohengrin de Richard Wagner y la ideología de Helena Blavatsky, especialista en teosofía –sabiduría eterna que busca el conocimiento de la realidad verdadera y postula que la creación es una progresión geométrica, a partir de un solo punto–.

Establecido en Múnich de 1896 a 1914, estudió en la escuela privada del pintor esloveno Anton Ažbe y en la Academia de Bellas Artes de Múnich.

Interesado en las culturas primitivas, el simbolismo del color, las manifestaciones artísticas populares, la psicología y la búsqueda espiritual, fundó en 1902 el grupo Phalanx –cuyo objetivo era introducir las vanguardias francesas a la cultura alemana–; a su vez, se asoció al grupo simbolista de Moscú, Blue Rose.

Sus primeras pinturas destacan por su carácter impresionista, inspiradas en la naturaleza; paulatinamente se adentró al fauvismo y a la representación de temas fantásticos basados en tradiciones rusas o en la Edad Media. De esta etapa destaca la obra El jinete azul (1903).

Visitante asiduo de Italia, África y los Países Bajos, hacia el final de 1910 la obra de Kandinsky evoca plenitud por la equivalencia en intensidad de las áreas de color y la superficie, en donde deconstruye toda ilusión de profundidad.

Tras un breve paso en Moscú después de la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa, ayudó a fundar el Museo de Cultura de la Pintura y a establecer el Instituto de Cultura Artística en Moscú.

Hacia 1922 se instaló en la Escuela de la Bauhaus como profesor de diseño y de pintura hasta 1933 cuando los nazis cesaron la actividad de la institución.

En ese periodo publicó su libro Punto y línea sobre el plano. Contribución al análisis de los elementos pictóricos (1926), obra que precedió a su estudio De lo espiritual en el arte (1910).

Con amplia experiencia en explorar el color a través de las formas geométricas, la abstracción y la psicología, en su pintura resaltan las figuras circulares, los ángulos, las líneas rectas y las curvas, así como el tratamiento meticuloso en los colores y matices.

Características que sobresalen en la obra amarillo-rojo-azul (1925), en donde el pintor marca distancia de los movimientos en tendencia: el constructivismo y el suprematismo.

Radicado en el suburbio parisino Neuilly-sur-Seine, luego de participar como conferencista en Estados Unidos junto a Paul Klee, Feininger y Alekséi von Jawlensky, pintó sus obras más trascendentales.

En 1939 obtuvo la nacionalidad francesa y, cinco años después, falleció un 13 de diciembre a la edad de 78 años.

"El color es la tecla. El ojo es el martillo. El alma es el piano. El artista es la mano que, con una u otra tecla hace vibrar el espíritu del ser humano" – Vasili Kandinsky