La importancia de llamarse Susan Sontag

Martes 29 de Diciembre 15.53 GMT

 

Susan Sontag, la del mechón blanco, la de la melena profusa y la mente brillante, falleció el 28 de diciembre de 2004 a los 71 años. A tres lustros de su muerte, la vigencia de su pensamiento permanece como un halo intelectual que cubre a las nuevas generaciones.

Maestra del ensayo, su obra más conocida es el libro Sobre la fotografía de 1977, pero también escribió los títulos Contra la interpretación (1968) y Estilos radicales (1969); y dirigió las cintas Duelo de caníbales (1969), Hermano Carl (1971), el documental Tierras prometidas (1973) y Tour no guiado AKA Carta desde Venecia (1983).

Pensadora poliédrica que escapó a las etiquetas para hacer una metáfora de sí misma, Susan Sontag se convirtió en un ser mítico que sobrevivió al cáncer y trabajó por plantear diferentes perspectivas sobre la percepción de la realidad.

Criticó las invasiones de Estados Unidos en el Medio Oriente, apoyó a las víctimas del conflicto en Sarajevo, y hacia finales de los años setenta fue nombrada miembro de la Academia Estadounidense de Las Letras. Una década después, presidió el Pen American Center de 1987 a 1989.

Prolífica intelectual, de sus novelas destacan El benefactor (1963), Estuche de muerte (1967), El amante del volcán (1992),  En América (1999), y de su producción en prosa corta se enlistan Yo, etcétera (1977) y Declaración. Cuentos reunidos (2018).

"No escribo autobiográficamente: sigo mis fantasías, y mis fantasías son fantasías sobre el mundo, no sobre mí misma haciendo esas cosas", confesó al periodista Jonathan Cott durante una entrevista para la revista Rolling Stone en 1978.

Originaria de Nueva York, Susan Rosenblatt, conocida mundialmente como Susan Sontag dejó con su pensamiento y tenacidad un legado de libertad e inteligencia.

“La depresión es melancolía sin sus encantos”- Susan Sontag