Horace Walpole y su pesadilla que impulsó la literatura gótica

Jueves 22 de Abril 12.36 GMT

 

La pesadilla donde aparecía una gigantesca mano enguantada de hierro que una noche tuvo el escritor Horace Walpole fue el suceso que marcó el comienzo del tenebroso imaginario en la literatura definido como el género gótico, caracterizado por la fascinación romántica, mágica y tenebrosa de una Edad Media idealizada donde las pasiones, el mal, la violencia y el terror adquieren un singular protagonismo.

Este curioso suceso convertido en texto, escrito en la Inglaterra de la década de 1760 y bautizado como El Castillo de Otranto, que serviría como cimiento para retomar una forma de escritura un tanto olvidada tras la muerte de William Shakespeare, contiene todos los elementos que exige el género gótico de acuerdo a los letristas e historiadores: castillos, bóvedas, familia con secretos, un joven héroe que da esperanzas al lector, y sucesos sobrenaturales que llevan la historia a un agradable punto de ebullición.

El Castillo de Otranto de Horace Walpole se gradúa como una obra importante por haber inaugurado y puesto de moda todo un estilo y por haberlo estimulado con una muy superior elaboración literaria, los temas y atmósferas.

En 1762, tras acabar lo que sería su obra más aclamada, Horace publicó Anecdotes of Painting in England, una obra basada en los manuscritos de George Vertue que sirven como una especie de una memoria de la escena política y social de la época georgiana. Dos años más tarde lo haría con The Mysterious Mother; obra en la que trata el tema del incesto, un tema que resulta vital para entender las formas y legado de la literatura gótica y su relación con lo tenebroso. On Modern Gardening de 1784, A Description of the Villa of Horace Wallpole, y Hieroglyphic Tales son algunos otros de sus clásicos.

Cabe destacar que durante los últimos años de su vida Horace sufrió reumatismo y fuertes ataques de gota que lo verían fallecer el día 2 de marzo de 1797, aunque su figura y recuerdo se mantiene vivo y latente en las letras que describen a un lugar que guarda supersticiones, mentiras familiares, accidentes fatales, desastres financieros, y finales trágicos.

El Castillo de Otranto es considerado el texto inaugural de la literatura del género gótico. Fuente: Alma Books.
 

La escuela de Horace Walpole y la llegada de Edgar Allan Poe

 

De ahí en adelante, tras la publicación de lo que se considera como la ópera prima de Horace Walpole, la forma del género gótico fue adoptada por Ann Radcliffe en Mysteries of Udolpho de 1794 e Italian de 1797, que se encuentran entre los mejores ejemplos del género gótico. En Alemania e Inglaterra un tipo más sensacional de romance gótico que explota el horror y la violencia floreció con Matthew Gregory Lewis y su El Monje de 1796, Vathek de William Beckford Melmoth the Wanderer de Charles Robert Maturin.

Las clásicas historias de terror Frankenstein de Mary Shelley (1818), Drácula (1897) de Bram Stoker, que también pertenecen a la tradición gótica y agregan misterio, terror y ambición mortal a los personajes involucrados, llegaron unos años después.

Años más tarde, la entrada de Edgar Allan Poe al género rompería y definiría finalmente esta brecha entre el estilo que se originó en Estados UnidosEuropa, convirtiendo a este tipo de letra en uno de las más reconocidos en las generaciones por venir. Su curiosidad por el trauma psicológico, lo sobrenatural y la experiencia con la enfermedad mental extendieron aún más el grado de horror que distingue al misterio de la literatura gótica, un ejemplo de ello es The Tell-Tale Heart.

En los años por venir, otros autores estadounidenses incluidos Nathaniel Hawthorne y Washington Irving con La leyenda de Sleepy Hollow contribuyeron al crecimiento del estiño. Stephen King, como ejemplo más reciente, es reconocido como otro impuslador de la categoría.