El día que los hermanos Lumière presentaron al público el cinematógrafo

Lunes 28 de Diciembre 10.40 GMT

 

Inmerso en un país convulso, el matrimonio formado por Antoine Lumière y Jeanne-Joséphine Costille llegó a la ciudad de Lyon para asentarse como una dinastía de burgueses emprendedores; quienes representaban el arquetipo social de una élite, cuya alegría de vivir terminaría en la Belle Époque.

Antoine, padre del famoso dúo Louis y Auguste, era un retratista con gran visión de negocio que, tras establecerse en Lyon, abrió un estudio fotográfico en el centro de la ciudad donde ganó clientela de todo tipo, particularmente de la burguesía de la plaza Bellecour.

En tanto, a las comunidades más populares del barrio de Guillotière los atrajo con la oferta de fotografías de formato pequeño, que vendía por un franco la docena.

En tanto, los hermanos Lumière aprendieron a leer con títulos de literatura infantil, como los Viajes extraordinarios de Julio Verne, y en 1877 entraron a la escuela técnica de La Martinière en donde se educaron en distintas áreas científicas, como medicina y biología por parte de Auguste, y física, química y piano en el caso de Louis.

Atraídos por el trabajo que se realizaba al interior del estudio de su padre, comenzaron a experimentar con las imágenes en movimiento.

De este modo, en 1881, Louis reflejó este interés al capturar el humo de una lumbre de rastrojos en el jardín, a su hermano lanzar un cubo de agua, saltar sobre una silla o arrojar un palo al perro de la casa. Con ello inventó la fotografía instantánea.

Misma que, al igual que el impresionismo de Cézanne o Monet, buscaba imprimir la fugacidad de la luz y el instante.

Este descubrimiento fue divulgado en el Boletín de la Sociedad Francesa de Fotografía y generó gran admiración entre los colegas del medio a nivel mundial.

En apenas una década, los Lumière construyeron la mayor fábrica de fotografía de Europa y crearon una marca de placas fotográficas con su nombre, lo que les permitió tener una solvencia económica tan boyante que los hermanos pudieron dedicarse a la investigación.

Así, tras un viaje a París, Antoine Lumière consiguió un kinetoscopio –dispositivo con el que se introdujo el enfoque básico que se convertiría en el estándar para todas las proyecciones cinematográficas–, a partir del cual los hermanos concibieron el cinematógrafo, un aparato que servía como cámara y proyector.

El cinematógrafo consistía en una caja de madera con un objetivo y una película perforada de 35 milímetros; esta se hacía girar mediante una manivela para tomar las fotografías instantáneas que componían la secuencia (menor a un minuto) y proyectar la filmación sobre una pantalla.

El 13 de febrero de 1895 fue patentado, poco antes de grabar su primera película: La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir (Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir), presentada el 22 de marzo de 1895.

 

 

Tras presentarlo en diversas sociedades científicas como la Universidad de la Sorbona, los hermanos Lumière hicieron la primera proyección comercial del cinematógrafo en el Salon indien du Grand Café el 28 de diciembre de 1895.

Ubicada en el número 14 del Bulevar de las Capuchinas en el IX Distrito de París, esta sala proyectó un total de diez películas de los hermanos Lumière.

Los títulos de esa presentaciones incluyeron La Voltige (El volteo), La Pêche aux poissons rouges (La pesca de los peces rojos), Le Débarquement du congrès de photographie à Lyon (La llegada al congreso de fotografía en Lyon), Les Forgerons (Los herreros), L'Arroseur arrosé (El regador regado), La Place des Cordeliers à Lyon (La Plaza des Cordeliers en Lyon), y La Mer, Baignade en mer (El mar, baño en el mar).