Las fobias, adicciones y amores de Sigmund Freud

Miércoles 06 de Mayo 14.09 GMT

 

Un día como hoy, pero de 1856, nació Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.

Mediante el uso de la palabra, Freud indagó en las profundidades de la mente y revolucionó la manera de tratar los problemas mentales de aquellos tiempos y hasta la actualidad.

En su onomástico 164, te contamos algunos datos curiosos del médico neurólogo austriaco.

 

El mejor asistente en las consultas

Jofie, la perrita Chow Chow de Freud jugó un papel importante en la vida del psicoanalista, quien lo acompañaba hasta para dar consulta, e incluso fungía como su reloj, pues cuando esta se incorporaba, era momento de terminar la terapia.

“Prefiero la compañía de los animales a la humana, ellos son más sencillos”, aseguraba Freud.

Su encuentro con Salvador Dalí

Tras varios intentos por entrevistarse con Freud, a quien admiraba profundamente, el 19 de julio de 1938, Salvador Dalí logró cruzar palabras con el padre del psicoanálisis, pero la reacción de Freud no fue la que esperaba el artista.

Aunque Sigmund admiraba la obra del español, no vio más allá de eso y por más intentos de Dalí por que Freud leyera un artículo que habría escrito sobre la paranoia, el austriaco fue incluso algo indiferente con el genio cubista.

Sus fobias

El número 69 generaba en Freud un pánico total, por ello evitaba a toda costa hospedarse en ese número de habitación o cualquier evento en el que se atravesaran estos dos números.

Los helechos también generaban miedos en el médico.

Hombre de rutinas

Freud almorzaba todos los días a la una de la tarde, al terminar, salía a caminar tres kilómetros recorriendo siempre la misma ruta. Solo contaba con tres trajes, tres cambios de ropa interior y tres pares de zapatos. 

Estos detalles dejaban claro que era un hombre de rutinas y muy sencillo.

Su adicción a la cocaína

Hacia 1880 Freud conoció la cocaína, droga que se le suministraba a los soldados en la guerra para motivarlos. Empezó a consumirla para conocer sus beneficios y descubrió que mejoraba su digestión, desaparecía sus migrañas y mejoraba su humor. A los 40 años decidió dejarla al descubrir que su consumo disminuía sus capacidades intelectuales.

Tabaco fulminante

Freud también era adicto al tabaco, se dice que llegaba a fumar 20 cigarrillos al día. Con el tiempo, su adicción le provocó cáncer de boca, motivo por el que tuvieron que extirparle parte de la mandíbula, sin embargo, el problema continuó y requirió 33 cirugías más hasta que terminaron colocándole una prótesis. 

¿Sabías que?

Era un gran fanático de Miguel de Cervantes de Saavedra, tanto que aprendió español para poder leer “Don Quijote te de la Mancha” en su idioma original y así no perder ningún detalle de la narración.