4 pintoras que capturaron su esencia en un autorretrato

Lunes 08 de Marzo 09.56 GMT

 

Las mujeres han jugado, desde hace siglos, un papel crucial en el arte, así que cuando se autorretratan muestran la complejidad de su mundo interior.

La historiadora Frances Borzello habla, en diversos libros y publicaciones, sobre la importancia del autorretrato para las mujeres como una forma de presentar su historia para el consumo público.

Los autorretratos que los hombres y las mujeres artistas han realizado a través del tiempo, subraya la experta, se diferencian en cosas tan sutiles como que los hombres suelen pintarse haciendo gala de sus destrezas mientras que las mujeres buscan mostrar los diferentes roles que desempeña a lo largo de su vida.

 

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama es una de las artistas más importantes de Japón y del arte contemporáneo.

En este autorretrato que pintó en 2008, sus ojos son fascinantes laberintos que reflejan la construcción de su identidad.

Los puntos que dibujó de forma repetitiva, los cuales tienen múltiples tamaños, representan los diferentes ciclos en la vida, desde el esperma, hasta una célula, un microbio y el planeta completo.

Kusama muestra con maestría en este autorretrato su fascinación y miedo a la multiplicidad e individualidad en el universo.

 

 

Frida Kahlo

A lo lago de su trayectoria, la pintora Frida Kahlo decidió pintarse en diversas ocasiones ya que era su forma de canalizar todo su dolor.

En Autorretrato con collar de espinas, las cejas de Kahlo le dan fuerza mientras que un collar de espinas envuelve su garganta sugiriendo que hay algo de lo que no puede hablar.

La pantera negra que plasmó Kahlo en esta obra simboliza la mala suerte y la muerte. Sobre el mono podría estar relacionado con Diego Rivera ya que este le había regalado un moño araña y porque si se ve a detalle se nota como este animal está tirando del collar, lo que le causa dolor y la hace sangrar.

En cuanto al collar de espinas este alude a la corona de espinas de Cristo, pero también representa el dolor que sentía por sus fallidas relaciones románticas. En dicho contexto, las mariposas y libélulas que se encuentran en su cabeza simbolizan su resurrección.

 

 

Mary Cassatt

La pintora norteamericana Mary Cassatt fue una de las grandes figuras del impresionismo, movimiento artístico que contó con varias mujeres.

Cassat, quien no se casó para evitar las ataduras familiares, se pintó en esta autorretrato con una mirada intensa, fuerte, lo cual concuerda con su estilo de vida ya que fue capaz de romper con las normas sociales de su época.

A lo largo de su trayectoria artística, Mary Cassatt solo pintó dos autorretratos y este lo realizó justo después de que Edgar Degas la invitara a exponer con los impresionistas.

 

 

Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun

Élisabeth Vigée-Lebrun fue una gran artista de la aristocracia francesa a finales del Siglo 18, que pintó más de 800 retratos.

Sus pinturas iban más allá de reproducir a los modelos, pues a través de sus obras revelaba su carácter y actitud, lo que la convirtió en la retratista favorita de la Reina María Antonieta, a quien pintó en 35 ocasiones.

En esta pintura Élisabeth Vigée-Lebrun, de 26 años, se muestra como una atractiva y encantadora joven de sociedad y no como una artista, como lo hizo en otros autorretratos.

Siempre atenta a la última moda, en esta pintura decidió pintarse con algo más sobrio para enfatizar, a través de su piel, la buena salud con la que contaba como mujer.