Umberto Boccioni, ensamble crucial de la revolución futurista

Lunes 19 de Octubre 11.34 GMT

 

Pintor, escultor, y dibujante, el italiano Umberto Boccioni fue, ante todo, un visionario que propició, junto a un puñado de artistas, el movimiento futurista.

Nacido el 19 de octubre de 1882, el joven artista representó una pieza fundamental en la conformación y difusión de la tendencia que surgió en manos del idealista Filippo Tommaso Marinetti con el objetivo de regenerar el “anticuado corazón” de Italia.

De acuerdo al escritor Carlos Granés en su libro El puño invisible, arte, revolución y un siglo de cambios culturales, el futurismo surgió como una empresa que “buscaba despertar a Italia, sacudirla y hacerla vibrar con la energía de la máquina y la guerra”.

“La renovación del espíritu italiano implicaba devolverle el optimismo y la autoestima. No importaba que para ello se debiera mistificar la historia. Marinetti mezcló nacionalismo, ficción, sueños de grandeza y utopía progresiva para convencer a sus seguidores de que Italia debía volver a ser un imperio”, escribe Granés.

A esta idea se sumó Boccioni tras conocer en 1909 a Marinetti, quien recientemente había proclamado el nacimiento del futurismo literario.

Este hecho lo impulsó a redactar, un año después, el Manifiesto de la pintura futurista y, posteriormente, La pintura futurista –Manifiesto técnico, mismo que firmó junto a los pintores Carlo Carrà, Luigi Russolo, Gino Severini y Giacomo Balla.

Estos dos últimos, íntimos compañeros de profesión de Boccioni, con quienes se introdujo en la técnica del divisionismo y el uso de los colores contemporáneos.

De este modo, comprometidos con el fulgor de la novedad y la tecnología, en el manifiesto de la pintura futurista consignaron las premisas para un nuevo arte que debía responder al dinamismo de la edad contemporánea.

Hacia 1912, a un año de su primera exposición en conjunto como grupo futurista en Milán, Boccioni se dedicó a la escultura y publicó el manifiesto La escultura futurista, en el que defendía el dinamismo y la simultaneidad de las formas.

Detalles que, acorde al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, destacan en las esculturas y pinturas del italiano a través de un palpable conocimiento de las teorías cubistas.

El compromiso idealista de Boccioni rebasó su interés por la creación artística, al punto que para 1913 y 1914 se implicó en movimientos políticos con la finalidad de unir nacionalismo y tecnología.

Sin embargo, entre sus legado pictórico destacan las obras Tumulto en la galería (1910), Estados de ánimo N. 1. Las despedidas (1911) y Fuerzas de un camino (1911).

Umberto Boccioni falleció el 17 de agosto de 1916 en Verona al caer de un caballo mientras participaba en un enfrentamiento bélico. Tenía 34 años.