Ironía, desequilibrio y estudio en el corazón del excesivismo

Lunes 03 de Mayo 13.21 GMT

 

En 1910, dentro del Salón de Artistas Independientes de París, una nueva vanguardia pictórica al estilo futurista denominada como excesivismo se estaba presentando con solo cuadro titulado El sol se durmió sobre el Adriático

Esta nueva corriente que llegó bajo el mando irónico de Joachim-Raphaël Boronali con gran revuelo, no sería acompañado de más obras, ni en esa muestra, ni en un futuro cercano, ya que el exceso no sería un movimiento de arte adoptado hasta 2015, cuando fue retomado por el artista y curador estadounidense Kaloust Guedel, con una exposición que tuvo lugar en la galería del Anexo de LA Artcore Brewery titulada Iniciativa Excesiva, que implementó obras multimedia e inició una conversación que va más allá de las superficies de las obras presentadas.

Esta muestra de 2015 a cargo de Guedel, que se llenó de exponentes listos para batallar contra la idea de que el arte había muerto, impulsó también el Excessivism Manifesto, que se publicó semanalmente en Downtown News de Los Ángeles en septiembre de 2015, y explicaba a detalle los ideales de este género que nació en medio de la sátira, la discusión a los temas más palpables de la sociedad, y los pensamientos desafiantes con los que el arte se enfrentó tras la década de 1980 y 1990.

 

Michael Toenges. Fuente: www.excessivism.com
 

Según la crítica y curadora de arte, Shana Nys Dambrot, la idea de empezar a practicar con el exceso se concibió en el estudio del fundador basándose en sus realizaciones personales de su relación como consumidor con el entorno capitalista. El exceso se introdujo en la escena artística de Los Ángeles en noviembre de 2014 en la galería Red Pipe en una exposición titulada Excess, The New Norm. Fue comisariada por el crítico de arte, editor y curador Mat Gleason.

De acuerdo a los estudios de Dambrot publicados en su obra titulada “Excesivismo: ironía, desequilibrio y un nuevo rococó” que se publicó en el Huffington Post, los primeros usuarios firmes y conscientes del Excesivismo se remontan a finales del siglo XX.

Como si estuviera atrapado entre la estética del arte kitsch y el arte pop en su idea de volverse un arma para la sociedad, el excesivismo se alimenta con la situación social, la política, la sátira, la satisfacción y el confrontamiento.

 

Michael Villarreal y Michael Toenges utilizan gruesas capas de color para abordar directamente el tema del excesivismo. FuenteWidewalls | Modern & Contemporary Art Resource Gallery.
 

Excesivismo: Concepto y encuentro con el arte

 

El exceso dentro de este movimiento artístico, de acuerdo a Brett Baker, Christophe Baudson, Ai Weiwei, Ian Davenport, Jonas Etter, Don Harger, Zhu Jinshi, y Elizabeth Sheppell, solo algunos de los exponentes presentes en aquella muestra inaugural para la corriente en 2015, es un reflejo, examen o investigación de todos los aspectos de la vida en estado excesivo.

 

Ian Davenport. Fuente: www.excessivism.com

 

Con un especial enfoque a las áreas que tienen un efecto real y consecuente en los miembros de la sociedad, las áreas temáticas son economía, política y psicología, entre algunas otras.

En el área de la economía, por ejemplo, refleja, examina e investiga el deseo excesivo de adquirir bienes materiales más allá de las necesidades. El exceso juega un papel vital para hacer notar el uso desbordado de recursos.

 

Christophe Baudson, Some Walls. Fuente: www.excessivism.com
 

Así, y por medio de creaciones visuales bidimensionales o tridimensionales, palabras escritas o habladas, o de cualquier otra manera, el excesivismo tiene como objetivo la reflexión, el examen o la investigación del sistema capitalista, sin consideraciones estéticas, legales, comerciales, éticas, morales, raciales o religiosas.

 

Leslie WayneFuente: www.excessivism.com

 

Para llevar a cabo el excesivismo, al artista también suele usar retratos, dibujos y collages fotográficos para obtener una declaración más clara, y con ello, es posible que estemos ante el próximo gran movimiento que llegó para quedarse.