3 grabadores mexicanos que debes de conocer

Miércoles 30 de Junio 09.35 GMT

 

En México, el grabado, que es el tipo de impresión más antiguo en el mundo, tomó importancia a finales del siglo XIX gracias a que ayudó a plasmar mordazmente y sarcásticamente la realidad de nuestro país.

El grabado muestra, sin tapujo alguno, quiénes somos los mexicanos, por lo que existe una constante búsqueda de los artistas de la identidad, esta nueva identidad industrial, progresista, pero también hizo ver el otro lado de la realidad: el de la pobreza y el atraso.

Por lo tanto, hablaremos de tres grabadores mexicanos que debes conocer, pues gracias a su trabajo hicieron historia:

 

Leopoldo Méndez

Nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1902. Por haber jugado un papel importante en la cultura y la política después de la Revolución Mexicana, Méndez es considerado uno de los más importantes grabadores del México moderno.

Su estilo artístico se definió por la excelencia de sus grabados, los cuales casi siempre solían ser de índole política.

Su obra encontró en su difícil niñez, pues creció con muchísimas carencias económicas, el motor necesario para denunciar las injusticias sociales del Porfiriato, régimen bajo el cual sufrieron muchos de sus familiares, vecinos y conocidos.

Mucho de su vida y de su trabajo fue dedicado a promocionar los ideales izquierdistas, fiel a las creencias políticas de su juventud en México después de la Revolución.

En 1939 recibió la Beca Guggenheim y se trasladó a la cuidad de Nueva York. Una de sus creencias era que los artistas debían trabajar para el pueblo, lo que provocó que su situación económica fuera siempre modesta. 

Tan solo un año más tarde, cuando David Alfaro Siqueiros y su grupo, integrado también por algunos miembros jóvenes del Taller de Gráfica Popular, tomaron por asalto a León Trotsky en su casa de Coyoacán, otros miembros del taller se vieron incriminados y Méndez fue arrestado, aunque posteriormente se le liberó sin cargos.

La mayoría de la obra de Leopoldo Méndez fue producida en la segunda mitad de los años 40 y expuso en muy pocas ocasiones. La primera gran exhibición que tuvo fue en 1930, cuando viajó a Los Ángeles como colaborador de Carlos Mérida.

Su obra se encuentra en instituciones de Chicago, Nueva York, Praga, Moscú y Varsovia, mayormente en museos de arte gráfico y en México en colecciones privadas como la de  Carlos Monsiváis y Andrés Blaisten, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que fuera dirigido por Francisco Toledo, también posee piezas suyas.

 

Francisco Díaz de León

Excepcional artista que fungió como pintor, grabador, ilustrador, fotógrafo, maestro, diseñador editorial, un pionero del diseño gráfico, promotor de arte y coleccionista.

Nació en Aguascalientes en 1897, pero 20 años más tarde llegó a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos donde tuvo como maestros a Saturnino Herrán y a Germán Gedovius, entre otros.

En dicha etapa de su vida es cuando conoció al artista Jean Charlot, quien lo introdujo al grabado en madera, técnica en la que se especializó, impulsó y es más reconocido.

A través de sus grabados, Francisco Díaz de León representó la cotidianidad de la vida en provincia, lo que lo diferenció del resto de sus compañeros que generalmente abordaban la realidad pero desde un enfoque mucho más social.

Durante su vida fue un artista muy reconocido, y su opinión sobre las artes siempre fue escuchada y tomada en cuenta debido a que fue Socio Honorario de la Sociedad Mexicana de grabadores.

 

 

Adolfo Mexiac

Adolfo Mejía Calderón, mejor conocido como Adolfo Mexiac, nació el 7 de agosto de 1927 en Cuto de la Esperanza, Michoacán, y murió el 13 de octubre de 2019 en Cuernavaca, Morelos.

Inició sus estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Michoacán y luego se trasladó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), donde tomó dibujo en la Escuela de Pintura y Escultura “La Esmeralda” y grabado en la Escuela Nacional del Artes del Libro, ahora Escuela Nacional de Artes Gráficas.

Una de sus obras más reconocidas a nivel internacional es el grabado Libertad de expresión, que plasma la imagen de un indígena amordazado con cadenas. Dicha obra fue utilizada en varios movimientos sociales como estandarte de lucha, entre los que destacan el movimiento del 68 en México y el movimiento de campesinos en Estados Unidos, encabezado por el activista César Chávez.

Su obra, que se caracteriza por abordar temas indigenistas y sociales, forma parte de las colecciones del Museo Victoria y Alberto, en Londres, y del Museo de Leningrado, entre otros.