Música pagana: el arte de contar historias cantando

Lunes 29 de Junio 17.04 GMT

 

La música pagana o seglar se remonta a la Alta Edad Media y surgió con el fin de divertir a las masas populares mediante la narración cantada de historias, en su mayoría de amor.

Se le llamó pagana, profana o seglar por no interpretar temas religiosos.

Los juglares eran los encargados de interpretar estos temas e iban de pueblo en pueblo llevando su arte y diversión.

Instrumentos como el laúd, la vihuela, el arpa, el salterio, la flauta, los címbalos, entre otros, eran los instrumentos con los que armonizaban sus temas.

 

A través de sus interpretaciones, los juglares contribuyeron a preservar el arte del canto y del baile.

A partir del siglo XII la lírica profana floreció, viendo la luz diversas canciones de esta corriente.

Esta música, que tenía como fin divertir al pueblo, utilizaba un lenguaje vulgar (popular, diario, de las personas de las calles), y variaban las letras dependiendo de la zona en la que se desarrollaban.

La canción de gesta es la primera canción profana conocida con texto en lengua vulgar.

Dichas canciones eran poemas épicos narrativos que contaban las hazañas de los héroes medievales.

Mujeres, vino y sátira social se narraban en dichos relatos cantados que se presentaban en espectáculos masivos itinerantes.

Por otro lado, el fenómeno de los trovadores surgió en Francia. Estos personajes se distinguían por sus habilidades en la música, la poesía y la composición.

Estos cantautores medievales eran reconocidos por su nivel cultural e incluso algunos vivían en las cortes reales.

Algunas de sus canciones han sido conservadas gracias a las recopilaciones manuscritas tardías de mediados del siglo XIII.

La música de los trovadores se tenía que interpretar con un ritmo marcado que dio lugar a danzas como la balada o el rondeau.

Entre los siglos XII y XIV en Alemania surgieron los minnesänger, quienes cantaban al amor con una temática más sobria que la de los trovadores.