En memoria de Lew Soloff: un trompetista descomunal

Lunes 08 de Marzo 02.24 GMT

 

El estilo del ícono de los ochenta, Lew Soloff, es tan exquisito que al crítico Jean-Pierre Moussaron un día se le ocurrió describirlo así: “evoca la escritura y universo del novelista Scott Fitzgerald”; no obstante, para quien no ha leído al autor de El gran Gatsby, es tan simple como acertar que el músico originario de Nueva York tocaba la trompeta con la cadencia del mejor bailarín.

Nacido el 20 de febrero de 1944, Lewis Michel Soloff aprendió a tocar el piano a la edad de cinco años, y al cumplir una década de vida ya tocaba la trompeta. Estudiante de la Eastman School de Rochester, en Nueva York, Soloff también recorrió las aulas de la Julliard School of Music.

Alumno de Carmine Caruso, le bastó cumplir 21 años para inmortalizar sus sonidos con artistas como Tito Puente, Mario Bauzá, Maynard Ferguson, Joe Henderson, Clark Terry, Gil Evans, entre otros, y a ratos, para sucumbir a otros compases, interpretaba música clásica en compañía de las orquestas sinfónicas de Rochester o Nueva Orleans.

“A menudo se opta por escuchar con la presunción de que trascenderá las infelicidades de la sociedad, aliviará la ansiedad o nos transportará a otro espacio emocional. Si este es el impulso que uno busca, los placeres que se derivan de la ingeniosa trompeta de Lew Soloff están garantizados”, sentenció Zoë Ang en una entrada de la revista Bomb Magazine, y no exageró.

Elemento consumado de la escena del jazz neoyorkina, Lew Soloff dejó tras de sí una carrera llena de una rica historia de sesiones de renombre y colaboraciones de clase mundial que incluyen un despliegue de maestría en la trompeta piccolo, el fliscorno, el harmon mute y el plunger mute.

Su biografía destaca que, al entrar en contacto con el legado de Dizzi Gillispie supo fraguar una propia firma que fusiona con desenfado el jazz estadounidense con los ritmos de origen africano y latinoamericanos, ejercicio que plasmó en el conjunto Lew Soloff and the Afro Cuban, uno de los proyectos en los que se desarrolló hacia el final de su carrera, posterior a brillar con el Manhattan Jazz Quintet durante la década de 1980.

 

La historia cuenta que, para numerosos autores, Soloff representa al trompetista más brillante de su época, y sus grabaciones constatan porqué fue uno de los músicos de estudio más solicitados del panorama internacional.

Fue, incluso, miembro de Blood, Sweat & Tears, el símbolo del jazz rock de los sesenta en el que el rock, el blues, el pop y el jazz juegaban a ser uno mismo.

De su discografía como líder destacan los álbumes Hanalei Bay (1983), My Romance (1989), But Beautiful (1993), With a song in my heart (1999), y Rainbow Mountain (2000). Falleció el 8 de marzo de 2015, a la edad de 71 años.