Daniel Clowes, el príncipe del cómic underground

Lunes 03 de Mayo 09.56 GMT

 

Por su increíble genialidad y cinismo mordaz, Daniel Clowes es reconocido como uno de los autores más importantes de novelas gráficas de nuestros días.

La carrera de este genio inició en 1985 en la revista Cracked, en la que trabajó hasta 1989. A la par, entre 1985 y 1988, el creativo dio vida a la serie de futurismo retro Lloyd Llewellyn para la editorial Fantagraphics, lo que fue el inicio de una gran trayectoria en el mundo del cómic.

Sus historias están llenas de estos personajes que simplemente no encajan en la sociedad, pero que logran identificarse con el lector debido a que llevan una vida cargada de ironía, a veces bastante cruel, que suele provocar risas en medio de la tragedia.

Bajo las premisas de que la vida hace lo posible por humillarte y que la gente se reirá de ti si tratas de oponerte, su serie Eightball, publicada desde hace más de dos décadas, ha creado un mundo de personajes bastantes extraños que, en la mayoría de sus aventuras, suelen ser humillados de una u otra forma.

Clowes es uno de esos autores que crea personajes complejos, con un profundo trasfondo. Son simplemente perfectos, por lo complicados que resultan.

De dicha serie se desprende Ghost World, el cómic que mejor retrata a la contracultura norteamericana de nuestra época.

En este cómic se trata la historia de Enid Coleslaw (anagrama de Daniel Clowes), una adolescente inadaptada y arrogante, y su única amiga, Rebecca Doppelmeyer, a quien parece envidiar debido a su personalidad más ligera y que  cuenta con una apariencia física  que se ajusta mejor a los estándares de la sociedad.

Estas dos adolescentes pasan sus días dando vueltas en el pueblo donde viven, visitando sus innumerables establecimientos, desde restaurantes de comida rápida hasta sex-shops.

Un detalle que llama la atención de cualquiera que lea Ghost World, incluso si no se es muy fan, es el efecto visual que provoca el ver un cómic hecho en blanco, negro y azul. Esa peculariedad le da a la historia un sello estético que la hace casi atemporal.

 

Ambas jóvenes se distingan de las otras personas con las que se topan en la historia principalmente por su cinismo. El lugar donde viven Enid y Rebecca está lleno de gente fuera de lo normal, lo que hace un guiño a nuestra sociedad porque cuestiona dicho parámetro.

En el mundo de Clowes todos somos, hasta cierto punto, únicos y todos tenemos el potencial para ser algo excéntricos y así llevar una vida inevitablemente ridícula.

Rebecca decide aceptar esto con tranquilidad, mientras que Enid lo rechaza, y de aquí surge el verdadero conflicto de la historia que no abordaremos, ya que si no has leído Ghost World, te contaremos todo y no disfrutarás de uno de los más grandes cómic.

Gracias a Ghost World y otra gran cantidad de cómics, entre los que destacan Like a Velvet Glove Cast in Iron, David Boring y Patience, Clowes ha recibido más de una docena de Premios Harvey y media docena de Premios Eisner, además de un Pen Award en 2011.