Virginia Woolf: la escritora de lo femenino y melancólico

Lunes 27 de Enero 14.12 GMT

 

Virginia Woolf, fue una escritora prominente que revolucionó de forma notable las letras de todos los tiempos. 

Fue una pieza fundamental en la vanguardia literaria moderna, así como del feminismo. Comenzó a escribir profesionalmente en 1905, dando destellos de maestría técnica y experimentación.

En ella se notaba una narración innovadora con hilos conductores como la consciencia, deseo, monólogos interiores o asociación libre.

En distintos ensayos abordó un tema interesante para la época, su condición de mujer.

Colaboraba periódicamente con los diarios The Guardian y The Times, aunque también impartió cátedras de literatura e historia inglesa en el Morley College.

Después de su muerte se publicaron diarios, cartas y ensayos inéditos, lo que la confirmó como una de las escritoras británicas más notables.

Su productividad literaria fue inverosímil, dejó ocho novelas y alrededor de treinta títulos de diversos géneros.

Pese a su atribulada existencia permitió ver una sensibilidad y nostalgia, únicas.

Se le atribuye también haber renovado el idioma inglés.

La influencia de la autodidacta permanece hasta nuestros días.

En la intimidad de Woolf

 Adeline Virginia Stephen nació el 25 de enero de 1882 en Londres. Provenía de un hogar culto y liberal.

Su padre fue escritor, en tanto la madre a su vez formaba parte de una familia de editores.

Creció en medio de una nutrida biblioteca y con visitas de artistas, políticos y literatos.

A los 13 años su madre falleció, desde ese momento se desataron en ella una serie de depresiones importantes, con constantes cambios de ánimo.

Conocido como trastorno bipolar, se agudizó con la muerte de su hermanastra y un último suceso, la muerte de su padre.

Se casó en 1912 con el historiador y economista Leonard Woolf, esto pese a que en algunos fragmentos de su obra habla sobre una desconfianza hacia los hombres.

Con el fundó la editorial Hogarth Press, la cual lanzaría obras de Woolf entre otros autores. Sin embargo, también llegó a mostrar una inclinación por el sexo femenino. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la salud mental de la escritora colapsó.

Se suicidó el 28 de marzo de 1941 en Reino Unido.