En el edificio de esta tienda nació el término “síndrome de Estocolmo”

Jueves 25 de Febrero 13.17 GMT

 

La remodelación de la tienda minorista Acne Studios es una oda a la arquitectura neoclásica, el mármol y la historia.

El 23 de agosto de 1973, Jan-Erik Janne Olsson intentó asaltar el Banco de Crédito de Estocolmo, en Suecia, pero fue acorralado por la policía y como respuesta tomó de rehenes a cuatro empleados: tres mujeres y un hombre.

Además del dinero, el ladrón exigía la presentación en el lugar de Clarck Olofsson, un criminal que en ese entonces cumplía una condena. Hacia el final del rapto, que duró seis días, y pese a las amenazas contra su vida y de haber sido aprisionados con sogas en sus cuellos, los rehenes defendieron al ladrón de la policía; incluso, tras su liberación, una de las empleadas, Kristin Enmar, afirmó: “Confío plenamente en él, viajaría por todo el mundo con él”.

Debido a esto, el psiquiatra Nils Bejerot, asesor de la policía sueca durante el asalto, acuñó el término “síndrome de Estocolmo” para referirse a la reacción de los rehenes ante su cautiverio.

Todo eso sucedió en el lugar que hoy aloja una sofisticada tienda que apostó por el talento de la firma de arquitectos barcelonés Arquitectura-G para remodelar el lugar y abrir al público un lugar de arquitectura neoclásica que mantuviera al cien la esencia de sus inicios.

“El proyecto limpia el espacio, dejando solo las características esenciales. Aunque los suelos eran de mármol real, muchos elementos eran de imitación mármol, y el proyecto juega con esta dualidad. Todas las superficies de la piel son monocromáticas dentro de los tonos del mármol original de Ekeberg”, afirmó el estudio.

Por su parte, la tienda de 400m2 está organizada en tres salas conectadas entre sí a través de columnas. Al final del eje principal, el estudio agregó una nueva columnata abstracta hecha de mármol real creando un nuevo fondo que brinda acceso a los probadores.

Mientras que los muebles de mármol del diseñador Max Lamb funcionan como podios y, al mismo tiempo, crean un nuevo piso de mármol sobre el original. En contraste con la atmósfera arqueológica, la iluminación diseñada por Benoit Lalloz es técnica y nítida.