El Monumento a la Revolución: Un hito histórico y urbano en la CDMX
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El Monumento a la Revolución: Un hito histórico y urbano en la CDMX

El Monumento a la Revolución es uno de tantos ejemplos dentro de la Ciudad de México de un proyecto arquitectónico que se vio atravesado por la Revolución Mexicana.

La estructura en la que actualmente se erige este mausoleo que conmemora a los héroes revolucionarios era parte de un proyecto convocado por Porfirio Díaz.

El proyecto del arquitecto francés Émile Bénard era el de construir un Palacio Legislativo, que albergaría las Cámaras de Diputados y Senadores.

La construcción inició en 1910, como parte de los festejos del Centenario de la Independencia.

Esta se suspendió ante el inicio de la Revolución Mexicana, pero quedó erigida la estructura metálica de la Sala de los Pasos Perdidos.

Así pasaron varios años, e incluso el mismo Bénard sugirió en 1922 usar esa estructura como monumento a los héroes revolucionarios.

Él moriría antes de poder retomar ese proyecto.

Estructura de la cúpula central del Palacio Legislativo

El Monumento a la Revolución

 

En 1933, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia decidió recuperar la estructura y conmemorar la Revolución de 1910.

Lo novedoso de su propuesta fue que el homenaje no sería a un héroe en particular, sino a la labor colectiva del pueblo.

Obregón Santacilia consiguió involucrar al ingeniero Alberto J. Pani.

Él a su vez llevó la propuesta del Monumento a la Revolución a Plutarco Elías Calles y Abelardo L. Rodríguez.

Los conjuntos escultóricos que coronan cada una de las esquinas del monumento fueron realizados por Oliverio Martínez.

Representan a la Independencia, la Reforma, las Leyes Obreras y las Leyes Agrarias.

Estos se consideraban los componentes y los triunfos de la lucha revolucionaria.

Como parte del discurso de modernidad nacional, los materiales que conforman el monumento son materiales locales.

La estructura principal y los grupos escultóricos del Monumento a la Revolución están hechos de cantera chiluca.

Los detalles de los arranques de las pilastras y sus vértices exteriores son de piedra volcánica negra.

El Monumento a la Revolución terminó de construirse en 1938.

Foto de época del Monumento a la Revolución

Mausoleo revolucionario

 

El Monumento a la Revolución se decretó como mausoleo en 1936, y los primeros restos que se trasladaron fueron los de Venustiano Carranza en 1942.

En las columnas del Monumento hay nichos adaptados para recibir los restos de los héroes revolucionarios.

Dentro del Monumento a la Revolución también descansan los restos de Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas y Francisco Villa.

Desde 1986, en el sótano del Monumento a la Revolución se encuentra el Museo Nacional de la Revolución.

En 2010 se hizo una remodelación en la que se intervino con un elevador transparente que lleva a un mirador en la parte alta del Monumento.

Además, el espacio adyacente, conocido como la Plaza de la República, es escenario constante de eventos culturales, sociales y políticos.

Sin duda el Monumento a la Revolución funciona como uno de los espacios públicos más simbólicos y representativos dentro del contexto urbano de la Ciudad de México. 

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