Palacio de Bellas Artes: Emblema de México que guarda historia y cultura

Miércoles 18 de Septiembre 15.24 GMT



Palacio de Bellas Artes: Emblema de México que guarda historia y cultura

El Palacio de Bellas Artes es quizá uno de las construcciones más emblemáticas de la Ciudad de México, pero también una de las más bellas.

Su edificación comenzó el 2 de agosto de 1904, siendo Porfirio Díaz presidente.

Fue así como deseaba conmemorar el centenario de la Independencia de México. Sin embargo, no fue sencillo.

Quienes se encontraron a la cabeza fueron Adamo Boari como arquitecto y Gonzalo Garita, ingeniero.

En 1910, sufrió los efectos de la Revolución Mexicana.

Mientras que en 1916 se suspendieron completamente los trabajos.

Boari, abandonó la empresa y partió del país dejando inconclusa la obra que hoy conocemos.

Un nuevo comienzo

 

En 1930 se retomaron los esfuerzos. Federico Mariscal fue quien le dio continuidad al objetivo.

Que finalmente fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934, con la obra La verdad sospechosa de Juan Ruíz de Alarcón.

Ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México en la esquina del Eje Lázaro Cárdenas y Avenida Juárez, se alzó imponente ante propios y extraños.

Forjado en acero, concreto y mármol, cuenta con 53 metros de altura. 

Y es testigo del antes y después de la Revolución, con todo lo que ello implica.

De estilo art nouveau y art déco, posee fundamentos clásicos y modernos. Lo mejor de ambos mundos.

Tiene cuatro pisos y un estacionamiento subterráneo. Alberga en el último piso al Museo Nacional de Arquitectura.

Pero también al Museo Palacio de Bellas Artes que a su vez se extiende en ocho salas de exhibición.

Sin olvidar su cafetería y librería.

Un recinto magistral

 

El Palacio de Bellas Artes observa silencioso acontecimientos artísticos, políticos y sociales.

En sus escenarios y salas se presentan teatro, danza, artes plásticas y música. Con personajes destacados, incluso hay homenajes luctuosos.

Está la sala principal, Manuel M. Ponce y Adamo Boari.

Entre los murales que lo atavían se cuentan artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco.

Es el único en el mundo que presenta un telón de cristal, que fue elaborado por la casa Tiffany de Nueva York.

Cuatro de sus esculturas ubicadas en la cúpula central son mujeres tomadas de la mano que representan al Drama, al Drama Lírico, la Comedia y la Tragedia.

Mientras que en el pórtico se hallan dos figuras femeninas que significan la edad viril y la juventud.

Los detalles que se aprecian en puertas y ventanas son acerca de la flora y fauna mexicanas.

La magnifica construcción se hunde un poco cada vez, debido a los materiales con los que fue hecho y el terreno en el que se encuentra.

En 1987, la UNESCO lo declaró monumento artístico.