Arata Isozaki y cuatro de sus emblemáticas obras

Viernes 23 de Julio 09.05 GMT

 

Arata Isozaki es uno de los arquitectos más importantes en el mundo y precisamente por eso en 2019 recibió el Premio Pritzker, el equivalente al Nobel de la Arquitectura.

La importancia de su trabajo radica en que, a través de los años, ha forjado una una relación profunda y duradera entre el Este y el Oeste, pues desafió el status quo a través de su gran conocimiento de la historia y teoría de la arquitectura guiado por un sentido vanguardista

Nacido en Oita, en la isla de Kyushu, en 1931, Isozaki empezó a destacar como arquitecto durante la reconstrucción de Japón tras la Segunda Guerra Mundial.

Es un arquitecto versátil e influyente y desde sus primeros trabajos, en la década de los 60, contó con una estética global, totalmente innovadora.

Con más de cinco décadas de trabajo y un centenar de edificios construidos, la obra de Isozaki ha tenido un gran impacto en el mundo de la arquitectura, al que ha contribuido además con numerosas obras teóricas, exposiciones y conferencias.

La heterogeneidad es una de las características de una obra que va desde la reinterpretación de la tradición a la más alta tecnología, como demostró desde su primeros diseños.

Por eso vale la pena conocerlo y descubrirlo a través de cuatro de sus obras insignia ya que sus obras reflejan su filosofía y toda una vida de trabajo.

 

Biblioteca de la Prefectura Ōita

El creativo nació en esta ciudad en 1931, sin saber que años después, exactamente 35, construiría en ella.

Principalmente fue una librería, pero ahora se le conoce como Ōita Art Plaza, un museo de arte y centro de convenciones.

Se distingue por ser una de sus primeras edificaciones, a la par de la reconstrucción de Japón cuando recuperó su soberanía después de la guerra.

 

Ark Nova, Festival de Lucerna

Para el Festival de Lucerna de 2013 se unió una gran mancuerna, Arata Isozaki y el escultor Anish Kapoor, quienes satisficieron y sorprendieron a los usuarios con su creación.

Descrita como una bola rosa hinchable con capacidad de 500 personas, allí se realizaron conciertos, espectáculos, exposiciones y más; con el objetivo de llevar esperanza a regiones afectadas por terremoto del este de Japón del 2011.

La estructura es flexible, pues se puede desmantelar y modificar de manera fácil, por lo que se puede acomodar y llevar a cualquier lugar.

 

 

 

Shanghai Symphony Hall

Arata Isozaki junto con Yasuhisa Toyota diseñaron en 2014 la nueva casa de la Orquesta Sinfónica de Shanghai como celebración de 135 años.

Cuenta con 1,200 asientos, una sala más pequeña para conciertos de cámara y contiene proyección de video en general, e intimidad visual para quienes actúan al igual que para el público.

Desde una vista cenital, una onda acapara la construcción, en los bordes más altos y una depresión pronunciada en medio.

 

Allianz Tower

Esta edificación se convirtió en 2014 en la torre más alta de ese país europeo constituido por 50 pisos y fue una colaboración entre el nipón con el italiano Andrea Maffei.

Se encuentra dentro de un complejo de tres edificios, uno de Daniel Libeskind y el otro ejecutado por Zaha Hadid.

Los exteriores presumen unidades de triple vidrio que se imponen en marcos de acero curvos simulando ondas continuas. Tiene la capacidad de soportar un suceso sísmico.