Robert Perless, donde el arte y la ingeniería se encuentran

Miércoles 21 de Abril 16.37 GMT

 

De Brooklyn para el mundo.

Antes de graduarse como estudiante de Arte e Ingeniería en la Universidad de Miami en Florida, Robert Perless creció en Manhattan BeachBrooklyn con vistas a la bahía de Sheepshead, donde surgieron sus primeros sueños de navegación, aventura y descubrimiento de lo desconocido a lado de sus mentores Arthur y Tess McCaffrey, él un ingeniero que durante la Segunda Guerra Mundial fue capitán de un destructor, y ella editora musical del New York Times.

 

Pulsar, 2016. Fuente: Aldrich Museum of Contemporary Art.
 

Teniendo como patio de recreo al Océano Atlántico, Robert no tardó mucho por saber que iba a dedicarse a averigur cómo funcionan las cosas y cómo puedes interactuar con ellas, y tras titularse de sus estudios universiatrios viajó a Iowa, un tiempo crucial porque laboraría en una granja, lugar donde empezó a imaginar esculturas en movimiento, especialmente después de presenciar cómo funcionaba una cosechadora y descubrir cómo se cosechaban los alimentos. Estas enseñanzas se volverían un elemento vital en la creación de las obras de arte que concibió.

 

Infinity, 1969. FuenteGalerie Simonne Stern.
 

Para 1960, tras un par de años de ahorro, se mudó nuevamente y logró abrir su primero de muchos estudios en Greenwich Village en su natal Nueva York donde emprendería en la construcción y venta de esculturas motorizadas, conociendo a músicos, cineastas, escritores, poetas, y a quien se convertiría en su esposa poco después, Ellen Kaplan.

El éxito de sus exposiciones pronto lo convirtieron en miembro del prestigioso New York Sculpture Guild of America, una condecoración que lo invitó a seguir su pasión y obtener el contacto de David Mann, quien fuera el director de la Bodley Gallery donde Andy Warhol, Max Ernst y otros artistas notables habían tenido exposiciones. A partir de ahí, la carrera de Robert Perless no perdió fuerza, llevándolo a presentarse en diversas galerías y recibir innumerables encargos y adquisiciones por museos, entre ellas el Whitney en Nueva York, donde al día de hoy continúa teniendo residencia.

 

Cada escultura de Robert es única y se fabrica en el propio estudio del artista. FuenteCavalier Galleries.
 

En 1972, tras unos años juntos, Ellen y Robert decidieron tomarse dos años de descanso entre ellos, lo que llevaría al artista nacido en Brooklyn a navegar en su nuevo barco Hinckley Bermuda desde las zonas marítimas canadienses a través del Caribe. Esta experiencia transformó su trabajo porque descubrió que quería hablar sobre la energía del mundo que nos rodea, y así nacieron sus esculturas impulsadas por el viento, que no han cambiado desde entonces, ya que en ellas no ha fallado su conexión con la navegación, una de las prácticas que más aprendió a querer en su vida. "Mi trabajo vive en íntimo contacto con la naturaleza y la energía (...) Estoy interesado en hacer que esta energía sea visible para otras personas y disponible como una fuente para administrar nuestra cultura". 

Tras regresar con su pareja, continuar el trabajo, ahora en perfecta sincronía con la nagecación marítima que siempre valoró, sus esculturas a gran escala residen en ciudades a través de todo Estados Unidos, y son accesibles para el público en general, lo cual es importante para él porque cree que el arte debe estar disponible para todos y no solo para aquellas entidades que lo financiaron, especialmente si invitan al realzamiento del espacio público o al debate de ideas políticas o sociales.

 

Perless prueba sus piezas de viento para asegurarse de que estén generando la cantidad correcta de fuerza, utilizando una máquina de viento que genera vientos de hasta 160 kilómetros por hora. Fuente: Cavalier Galleries.
 

"Espero que mi arte influya en otras personas para que sigan un camino importante a su manera. Espero haberlos llevado a un lugar donde puedan ser seriamente productivos en una de las cosas más importantes que controla el planeta, que es la energía", dice Perless. “Quiero explorar la realidad del arte que produce energía. Ese es mi enfoque principal."

El diseño del trabajo de Perless es aerodinámico e inteligente, con una forma abstracta elegante que aprovecha la energía, la luz y el movimiento que lo rodean, y eso es lo que la mantiene viva y como estandarte en vida del arte cinético, este que somos todos.

 

Blowing in the Wind, 1987. Fuente: Bard College by Toni and Martin Sosnoff.
 

Con ingenio, precisión y mucho esfuerzo físico, estas obras a gran escala se encuentran como obras públicas para municipios, instituciones educativas, y galerías de arte encargadas por el sector privado.