La poesía simbolista de Stéphane Mallarmé

Lunes 03 de Agosto 11.22 GMT

 

Stéphane Mallarmé (1842-1898) fue un poeta y crítico francés que representó la culminación del simbolismo y fue un antecedente claro de las vanguardias que marcarían los primeros años del siguiente siglo.

En sus inicios, la obra poética de Mallarmé reflejaba la huella de Théophile Gautier, Théodore de Banville y en mayor parte de Charles Baudelaire a quienes reconoció como maestros.

Sin embargo, con el paso del tiempo desarrollo una obra poética ambiciosa.

En la segunda mitad del siglo XIX inició una estética en su poesía, relacionada con cierto impresionismo y el orfismo.

Por medio de tertulias en su casa, Mallarmé difundía su nueva poética basada en la introducción del verso libre y la construcción del poema alrededor de un símbolo central.

Mallarmé fue uno de los pioneros del decadentismo francés. Creó poemas cerrados en sí mismos, lejos de cualquier realismo.

Brisa Marina (1865) es un poema compuesto por 16 versos en rimas planas y que se divide en dos partes, una de 10 versos y otra de seis.

Este poema trata el tema de una desilusión amorosa, seguramente del artista, con la que buscó que el lector entienda lo difícil que fue para él vivir esa situación, y sobre todo, alejarse de la misma.

El estilo de Mallarmé es particularmente difícil de traducir a otras lenguas, es por ello que, con frecuencia, sus traductores deben prescindir de la rima para poder acomodar de la mejor forma las ideas del escritor.

Mallarmé y el Simbolismo

El simbolismo fue uno de los movimientos literarios y artísticos más importantes que se originó en Francia en 1886.

Valiéndose del uso de símbolos para representar las emociones y una imaginación desbordada, el simbolismo consideraba al mundo como un misterio y al arte como un sueño.

Se contraponía al naturalismo y al realismo que reflejaban la realidad cotidiana. 

Mallarmé fue uno de los grandes representantes de este movimiento en el que destacó Charles Baudelaire por encima de todos.

Y aunque las obras literarias simbolistas no lograron gran reconocimiento a lo largo de la historia, sí marcaron el camino hacia la futura vanguardia literaria.