La voz femenina del arte povera

Martes 06 de Octubre 09.19 GMT

 

El arte povera es una expresión que utiliza materiales sencillos para provocar una reflexión o crítica. Tuvo muchos representantes hombres, pero pocas voces femeninas.

Aquí un repaso por las mujeres que dieron impulso a esta técnica:

Eva Hesse

Eva Hesse (Hamburgo, 1936-Nueva York, 1970) es considerada una de las grandes artistas alemanas del siglo pasado.

Con su hermana huyó a Holanda para escapar del régimen nazi. Ambas se reunirían con su familia en New York.

Una vez establecida ahí estudió en la Cooper Union y en la Escuela de Arte y Arquitectura de Yale.

Hesse comenzó haciendo pintura en 1960. Más tarde haría escultura como su esposo, el escultor Tom Doyle.

La artista utilizó látex, fibra de vidrio, telas metálicas, cuerdas, retazos de tela, cintas adhesivas, cera y estopa (o estopilla, paño de algodón natural sin blanquear), elementos que evocan lo femenino.

Sus obras, incluidas en el arte povera, contenían texturas, protuberancias, alusiones al cuerpo humano y referencias sensuales o sexuales.

Sequel, 1967 de Eva Hese

Entre sus piezas más representativas y provocadoras están “Sequel” (1967), “Repetition Nineteen III” (1968) y “Right After” (1969).

Repetition Nineteen III, 1968 de Eva Hesse

El Museo de Arte Moderno de Nueva York conserva más de 20 obras de la artista, así como el Museo Weisbaden, en Alemania, donde se comenzaron a adquirir sus piezas luego de la exposición “Mujeres artistas del siglo XX” en 1990.

En 2013 tuvo una exposición retrospectiva en el Hamburger Kunsthalle llamada “One More than One”.

Hesse murió muy joven, a los 33 años, por un tumor cerebral.

Marisa Merz

Nacida en Turín, Italia, Marisa Merz fue la única mujer en el arte povera, y de las menos reconocidas en su momento, cuando lo femenino luchaba por tener voz propia en todos los ámbitos y en todos los países.

Merz fue una artista y escultora italiana que trabajó a la par de sus contemporáneos Janis Kounellis, Pino Pascalli, Michelangelo Pistoletto Luciano Fabro y de su esposo, Mario Merz.

Desde su primera exposición individual en su propia casa, Merz marcó su propio estilo.

En 1966, la artista colocó estructuras de aluminio en el techo de su cocina, simulando ser escamas las cuales se prolongaron hasta la sala y rodearon algunos muebles. A esta instalación la llamó “Living sculptures”.

Living sculptures, instalación de Marisa Merz en 1966

Aluminio, alambre, cobre, nylon y cera, entre otros, fueron los elementos que utilizó para su creación.  Al igual que Hesse, Marisa introdujo elementos con evocación femenina.

El trabajo de esta artista se ha podido apreciar en espacios importantes como Pompidou de París, Hammer Museum de los Ángeles, Museo Metropolitano y en el Guggenheim de Nueva York.

Merz utilizó elementos como el aluminio, alambre, cobre, nylon y la cera. Esta obra se llama "Testa" (Cabeza)

Por su trayectoria, en 2013 fue premiada con el León de Oro de la Bienal de Venecia.

Marisa falleció en julio de 2019 en su natal Turín, Italia, a los 93 años.