Casa Etérea, obra maestra de arquitectura

Lunes 22 de Marzo 10.03 GMT

 

Casa Etérea es un oasis vacacional asentado en el corazón de San Miguel de Allende, México, ideado por el diseñador singapurense, Prashant Ashoka, como un refugio para conectar con la naturaleza.

Su estética está inspirada en la “arquitectura emocional”, término acuñado por el arquitecto mexicano Luis Barragán y el escultor y pintor Mathias Goéritz, que consiste en crear una atmósfera con resonancia sensorial.

Erigida en un espacio de 75 metros cuadrados, la casa funciona con energía solar y el suministro de agua depende de la recolección de lluvia.

La fachada espejada difumina el espacio entre lo salvaje y lo estructurado, características que permiten que el volumen adquiera una cualidad de transición.

El recubrimiento destaca por ser un espejo revestido de material ultravioleta con lo que crea un efecto visible para las aves y reflectante para el ojo humano.

La visión de Ashoka fue crear un teatro para la naturaleza, por lo que la sostenibilidad fue un tema crucial a partir del cual se formó una integración completa con el medio ambiente.

De este modo, los cimientos de la casa se construyeron, en su totalidad, con roca recolectada de la montaña, y se utilizó la orientación del espacio para que la casa regule naturalmente la temperatura del interior.

El concepto de planificación abierta consta de dos volúmenes rectilíneos que se fusionan en una intersección en forma de V de 120 grados, que dibuja una semejanza angular con un barranco visible a través de la ducha de vidrio expuesta.

Desde la sala de estar central y el dormitorio, las puertas corredizas de vidrio de piso a techo enmarcan las vistas de los acantilados, mientras se abren para conectar con la terraza y el área de piscina, que se encuentra a la sombra de olivos y granados.

Detrás de la cocina –un espacio plagado de intimidad–, se encuentra el acceso a la escalera que conduce a la azotea, en donde hay un área de lavado cubierta por contraventanas de PVC que se controlan de manera remota para brindar seguridad y privacidad.

Entre los detalles ornamentales del hogar resaltan las vigas expuestas, las paredes de hormigón, los objetos de yute, cuero, madera y piedra, y una bañera espléndida de cobre dispuesta al lado de la cama.