El camino rojo de León Trotski en México

Martes 15 de Septiembre 13.31 GMT

 

Amante de los conejos y las cactáceas, el fundador del Ejército Rojo, León Trotski, desembarcó en México el 11 de enero de 1937 con el objetivo de comenzar una nueva etapa en el exilio; sin saber que este sería su último lugar de residencia y el que conservaría con mayor ahínco su memoria.

“Mañana llegará Trotski a la capital; respetará las leyes” escribió la prensa mexicana un día antes de que Diego Rivera y Frida Kahlo recibieran al político ruso junto a su esposa Natalia Sedova.

Encontraron hospedaje en la Ciudad de México durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas tras intentar alojarse, sin éxito, en Turquía, Francia, Noruega y otras regiones donde les fue negado el acceso.

“La buena voluntad del Gobierno Mexicano de concederme el derecho de asilo fue recibida por nosotros con toda gratitud… El Gobierno mexicano puede estar seguro de que no violaremos las condiciones que me han impuesto”, declaró el refugiado político al diario El Universal luego de pisar territorio mexicano.

León Trotski y Emiliano Zapata

Tras la fastuosa bienvenida, Lev Davidovich Bronstein, mejor conocido como León Trotski, pasó poco más de tres años en México: dos en la Casa Azul y quince meses en su residencia de la calle Viena.

Durante su estancia, Trotski visitó Acapulco, el Desierto de los Leones, Morelos y Taxco.

También se volvió afecto a los cactus, al punto que integró los nopales en su dieta, e hizo énfasis en su admiración por Emiliano Zapata.

De quien, de acuerdo a la agencia de noticias EFE, Trotski hacía referencia al afirmar: “Continuemos lo que Zapata dejó”.

La casa roja de Coyoacán

La pareja Trotski-Sedova creó una fortaleza en Coyoacán sobre la calle Viena que permanece hasta la actualidad convertida en el Museo Casa de León Trotsky.

Un museo público acondicionado a semejanza de las características con las que contaba en la época que el revolucionario la habitó, es posible observar los objetos personales de Trotski, su biblioteca personal y un archivo que da cuenta de su “vida mexicana”.

Incluso, es posible ver en los muros del recinto las marcas de bala que dejó el primer atentado que sufrió en el país el 24 de mayo de 1940, encabezado por el pintor David Alfaro Siqueiros.

Finalmente, también residen ahí las cenizas del idealista, quien murió a causa de un golpe atestado por el comunista catalán Ramón Mercader bajo los muros de ese recinto en agosto de hace 80 años.