Gustave Doré, el hombre que ilustra los grandes clásicos de la literatura
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Gustave Doré, el hombre que ilustra los grandes clásicos de la literatura

¿Qué sería de la literatura sin la imagen? ¿Seríamos capaces de recrear cada escena en nuestra mente sin ningún referente?

Al leer, imaginamos los sucesos, las acciones de los personajes y los paisajes descritos por el autor, pero si esa página llena de letras contiene una ilustración, ¡qué maravilla!

Posiblemente también lo pensó Gustave Doré, al convertirse en el más grande ilustrador francés de su época.

Grabado de ángeles hecho por Gustave Doré

Desde “La Divina Comedia” de Dante Alighieri hasta El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, las ilustraciones de Gustave Doré recrearon en tinta y papel, a los grandes clásicos de la literatura mundial.

Poseedor de un talento excepcional y aún sin formación académica, las ilustraciones de Gustave Doré retratan a detalle las ciudades, el tiempo y los gestos de quienes protagonizan las grandes historias.

El Quijote ilustrado por Gustave Doré

“¡Lo ilustré todo!”

Retrato en blanco y negro de Gustave Doré

Aunque comenzó a realizar ilustraciones y grabados a los 15 años de edad, Doré no tuvo formación académica, sin embargo, eso no fue un impedimento para que se convirtiera en una celebridad parisina, digna de levantar admiración, envidias y fuertes críticas.

Considerado un visionario, fotorafió no sólo la belleza, también la oscuridad y penumbra, en “London: A Pilgrimage” (1872) retrató un Londres frío, sombrío y mundano de la época victoriana, lo que le valió el rechazo de quienes no querían un retrató crudo y realista.

Grabado de interior de estación de tren de Gustave Doré

Además, posee enigmáticas ilustraciones, como las que hizo para “El Cuervo” (1845) de Edgar Allan Poe. Y su paso del grabado de piedra al de madera, lo hicieron consagrar sus ilustraciones en Los trabajos de Hércules” (1847), “Trois artistes incompris et mécontents” (1851), “Les Dés-agréments d’un voyage d’agrément” (1851) y “L’Histoire de la Sainte Russie” (1854), donde escribió y dibujó.

Las ilustraciones de Gustave Doré se pueden apreciar en obras de La Fontaine, Rebelais y Honoré de Balzac

Delirantes bosques, tétricas cárceles o caóticas ciudades, las ilustraciones de Gustave Doré, dieron vida y movimiento a las grandes novelas del siglo XX.

La Santa Biblia con ilustraciones de Gustave Doré
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