Frank Stella, el lado colorido del minimalismo

 

Pasar a la historia es algo sumamente complicado, pero desde hace varias décadas Frank Stella lo hizo al desarrollar un estilo minimalista que rechaza la emocionalidad del expresionismo abstracto.

Sus primeras obras célebres fueron aquellas que pintó de negro, pero con el paso de los años Stella cambió su estilo a uno más exuberante, donde el color, las formas y las curvas se convirtieron en protagonistas.

Frank Stella, quien nació un 12 de mayo de 1936 en Massachusetts, llama a su desarrollo artístico una alegre evolución del minimalismo.

El artista creció en el seno de una familia italoamericana bastante acomodada, por lo que tuvo oportunidad de estudiar en prestigiosas escuelas como la Phillips Academy, donde pudo apreciar por primera vez el trabajo de artistas abstractos como Josef Albers y Hans Hoffman gracias a que dicha institución contaba con una galería de arte propia.

Luego Stella asistió a Princeton donde estudió historia, pero él sabía desde entonces que su camino sería otro aunque aún no sabía cuál. Después de graduarse de la universidad, el artista simplemente decidió mudarse a Nueva York pues quería crear cosas y justo ahí fue donde empezó su trayectoria artística.

No pasó mucho tiempo después cuando Stella se rebeló contra el expresionismo abstracto, el cual estaba en pleno apogeo en aquella época en todo el mundo. 

En 1959, las pinturas de Stella a rayas negras fueron bien recibidas por la escena artística de Nueva York por lo que el Museo de Arte Moderno (MoMA) incluyó cuatro de sus pinturas en su histórica exposición de 1960 Dieciséis estadounidenses.

En un panorama dominado por los expresionistas abstractos, sus austeras Black Paintings, consideradas como precursoras del minimalismo, se percibieron como un desafío total a la tendencia dominante.

Repentinamente Frank Stella se convirtió en un artista prominente antes de cumplir 25 años y muy pronto llegaron sus tan famosas y coloridas composiciones geométricas que rompieron con todo lo conocido y dieron pauta al comienzo de una prolifera carrera, pues se le atribuyen más de 10 mil obras.

En la década de los 60 la creatividad del artista sorprendió al mundo con sus shaped canvases, con los que se permitía desplegar sus diseños en diversos formatos y con tamaños cada vez más grandes.

Fue a finales de la década de los 70 que Frank Stella se sumergió en el mundo de las piezas tridimensionales, las cuales eran obras complejas y sumamente brillantes.

A partir de ese momento, ya en la década de los 80 y hasta el momento, el artista no ha dejado de experimentar pues siempre está en la búsqueda de nuevas formas que le permitan explorar ideas que busca materializar.