Lecumberri: La cárcel que encerró a Revueltas y Siqueiros

Lunes 30 de Septiembre 12.19 GMT


Lecumberri: La cárcel que encerró a Revueltas y Siqueiros

 


La construcción del Palacio de Lecumberri comenzó el 9 de mayo de 1885, pero debido a sus proporciones tardó más de lo esperado en finalizar.

Fue hasta el 29 de septiembre de 1900 que se inauguró, siendo Porfirio Díaz presidente.

Díaz, deseaba una penitenciaría grande y moderna para transmitir al mundo una sensación de prosperidad.

A partir de ese año funcionó como estaba proyectado originalmente, pero el 27 de agosto de 1976, cerró sus puertas.

Sin embargo, en 1982 abrió de nuevo. En esta ocasión como Archivo General de la Nación.

Fue así como una de las construcciones más antiguas de América, pasó de albergar presos a ser guardián de documentos históricos.

El terror de Lecumberri

 

Los ingenieros a cargo de la obra fueron Miguel Quintana, Antonio Torres Torija y Antonio M. Anza.

Su edificación fue totalmente atípica para el momento, se llamaba arquitectura carcelaria panóptica, la cual fue patentada por el inglés Jeremías Bentham.

Constaba de siete pasillos o brazos que culminaban en un mismo punto, con una torre de vigilancia al centro.

Es decir, no había lugar descubierto.

Entre las leyendas, se afirma que muchos perdieron la razón al sentirse permanentemente vigilados y con una alta presión psicológica.

Originalmente se planeó para 800 varones, 180 mujeres y 400 menores de 18 años.

Comenzó con 996 presos, pero al poco tiempo la población creció hasta 3 mil 800 personas.

Contaba con 804 celdas, talleres, enfermería, cocina, pabellón psiquiátrico y panadería.

Así como un área de gobierno, servicio médico y salas de espera.

Se dividía en crujías, las cuales se separaban según el delito cometido. También había celdas de castigo.

En 1968, a partir de agosto se comenzaron a encarcelar jóvenes. Para el 2 de octubre fue terrible, ya que torturaron y mataron a estudiantes (todavía se desconoce la cifra).

La decisión del cierre de la cárcel fue debido a la sobrepoblación, escasez de comida, condiciones insalubres, corrupción y demás actos que atentaron contra todo derecho humano. 

Entre las personalidades que tocaron Lecumberri se encuentran: Pancho Villa, José Agustín, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros, Álvaro Mutis y Juan Gabriel.

Siqueiros fue preso político de 1960 a 1964. En el sitio realizó distintos bocetos de obras posteriores.

Pero su trabajo más reconocido durante su estancia fueron dos biombos utilizados en una obra de teatro titulados: Licenciado, no te apures.

Mientras que Revueltas encarcelado en el movimiento estudiantil del 68, permaneció dos años y medio en el Palacio y de ahí nació El Apando.