Curiosidades de 3 de los museos más importantes del mundo

Lunes 20 de Mayo 17.09 GMT


Curiosidades de 3 de los museos más importantes del mundo


Museo de Louvre

 

El 8 de noviembre de 1793, el Louvre de París abrió sus puertas al público. Más tarde, en 1980, la edificación original fue sometida a una ambiciosa modernización. Dicha remodelación la podemos ver en lo que se ha convertido un icono del inmueble. Así es, estamos hablando de su pirámide de cristal creada por el arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei. Ésta centraliza el acceso en un recibidor subterráneo, desde el que se llega a las diversas salas del Museo.

Por si todo esto fuera poco, ¡es el museo más visitado en todo el mundo!. Y es que tan solo en 2018 n 2018, el Museo del Louvre rompió su récord de asistencia. En total, 10,2 millones de visitantes, lo cual significó un aumento del 25% en comparación con 2017.

Museo del Prado

 

Uno de los datos más curiosos de este museo ubicado en Madrid, es cómo se le dio el nombre. Tanto, que puede rayar en la confusión y un mal chiste. Todo comienza porque habla de un sitio: el prado, que, efectivamente, era un prado. Justo, así de simple y llano. Se trataba del prado de los Jerónimos, un terreno adyacente al tan famoso y bodorrial monasterio de los Jerónimos. Sin embargo, en sus inicios, recibió nombres tan poco originales como el de Museo Real de pinturas. Incluso, el de Museo Nacional de Pintura y Escultura. Por supuesto, la falta de gancho de estos nombres y el uso popular hizo que en 1920, se decretó bautizarlo con su nombre definitivo.

El precio de entrada de este recinto entra dentro de las curiosidades de museos. ¡Y es que la admisión cuesta 15 euros!. Solo los museos del Vaticano le preceden, cobran 17 euros, pero claro, tienen la Capilla Sixtina. El resto, o son gratuitos (como en Londres) o cuestan menos que 15 euros.

Museo Británico de Londres

 

Por ultimo, pero no menos importante, tenemos el Museo Británico de Londres. Este recinto, fue uno de los primeros en tener luz eléctrica. Y es que, aunque parezca increíble, tener abierto hasta altas horas de la tarde-noche, habría sido impensable en el siglo XIX. Esto, debido a que el museo se alumbraba solo con luz natural. Entonces, cuando oscurecía o había niebla, desalojaban las galerías.

No utilizaban velas ni lámparas de aceite ni de gas, obviamente por seguridad de las obras. En 1879 llegó la electricidad, primero de forma experimental, con unos arcos voltaicos instalados en la Reading Room y en el hall. Y no es que fueran muy seguras, pero deslumbraron a los usuarios de la biblioteca, que pudieron leer hasta las siete de la noche sin problemas.