Albert Speer, el arquitecto cercano a Hitler que pidió perdón
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Albert Speer, el arquitecto cercano a Hitler que pidió perdón

El nazismo es uno de los pasajes más oscuros de la humanidad, por lo que los involucrados generalmente son condenados por una mayoría. 

El arquitecto Albert Speer (1905-1981) fue uno de esos personajes que causaron controversia, por ser uno de los más cercanos de Hitler.

Pero también de los pocos oficiales que se declaró arrepentido.

Muchos consideran que fue un acto desesperado para salvarse de la muerte, otros opinan que sus palabras fueron honestas.

Nunca lo sabremos, quizá solo después de conocer un poco más acerca de su historia podremos emitir un juicio. 

En 1930 acudió a un mitin del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, ahí conoció a Hitler y quedó impresionado.

La personalidad de aquel hombre le pareció apabullante, al igual que Joseph Goebbels y sus convincentes discursos.

Como arquitecto decidió establecer su despacho en Mannheim en 1931 y en ese mismo año se unió al Partido Nazi.

Por lo que desde ese momento, la relación entre ambos personajes fue cada vez más estrecha.

De Hitler al perdón

 

Hitler le encargó el diseño y construcción de la Cancillería del Reich y el Campo Zeppelín de Núremberg, sede de los congresos del partido.

Este último, una de las obras más importantes y apreciadas por Speer, con capacidad para 340 mil personas y rodeado por 130 reflectores.

También deseaba una reestructuración de Berlín con edificios gigantes, amplias avenidas y sistema de transporte nuevo, confiaba en su colaborador.

Los expertos señalan que la técnica y obras del arquitecto no eran notables, pero sí satisfacían a su jefe en el sentido de ser grandes e imponentes.

Aunque también se caracterizaron por ser unas edificaciones fortificadas y clásicas.

Hitler lo nombró ministro de armamento y guerra, lo cual le otorgó facultades extraordinarias. Permaneció alrededor de 14 años en dicho movimiento.

Al finalizar la guerra, se le condenó en 1946, a 20 años en la cárcel por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Aceptó el uso de trabajos forzados y pidió perdón por los crímenes cometidos durante el régimen nazi.

Cumplió su sentencia y al estar libre escribió los libros autobiográficos: Memorias: Hitler y el Tercer Reich vistos desde dentro y Diario de Spandau.

Murió el 1 de septiembre de 1981.

 

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