La evolución del maquillaje a través de los años

Martes 12 de Mayo 14.04 GMT

 

La práctica de decorar la piel y otras partes visibles del cuerpo para resaltarlas, mejor conocida como maquillaje, se remonta siglos atrás. La palabra maquillaje surge de maquillage: pintura del rostro de los actores de teatro en el siglo XIX en Francia. 

La necesidad del hombre de comunicar, transmitir y provocar reacciones a través del maquillaje se remonta hasta la era de la Prehistoria, en la que, a base de arcilla dispersa en el rostro y otras partes del cuerpo, el hombre externaba su sentir.

En el antiguo Egipto, hombres y mujeres utilizaban el khol, un polvo de color negro que se mezclaba con agua y se utilizaba para proteger los ojos del sol y como repelente de insectos, pero también para embellecer los ojos, pues lo aplicaban como delineador.

Las sombras verdes eran muy utilizadas en esta época y para lograr un tono rojizo en mejillas y labios utilizaban óxido de hierro humedecido.

Los egipcios también cuidaban en exceso sus manos y pies y utilizaban la leche para desmaquillarse, además de aplicarse hidratantes hechos a base de miel.

En la antigua Roma, el cuidado de la piel era muy importante entre las mujeres de la clase alta, las pieles luminosas, blancas y con mejillas ligeramente sonrosadas eran símbolo de belleza y juventud.

Incluso Ovidio en su libro Arte de Amar aconseja a las mujeres sobre cómo lograr una blancura perfecta en el rostro. Mezclas a base de lanolina, estaño, yeso, harina de habas, entre otros ingredientes, eran lo más usado en esa época para conseguir un tono de piel más claro.

Las mujeres también ingerían gran cantidad de cominos para nutrir su piel y conseguir mayor blancura, para resaltar sus pómulos utilizaban jugo de mora, posos de vino, entre otros productos. 

Los labios eran un elemento básico que coloreaban con ocre, obtenido de moluscos, entre otros.

Como los estándares de belleza romana indicaban que la mujer debía poseer grandes ojos y largas pestañas, se empleaban sobras generalmente de color negro o azul, para darle mayor profundidad a los ojos.

Contrarrestaban las arrugas con una mascarilla hecha de arroz y harina de habas; la leche de burra también era muy solicitada en esos tiempos.

En la época medieval, las mujeres blancas con cabello negro liso o ligeramente ondulado y cejas muy marcadas, eran el prototipo de belleza ideal.

Pero el maquillaje no era muy bien visto por la doctrina cristiana e incluso se le relacionaba con el pecado. Solo se permitía su uso para eventos importantes y cuando la mujer intentaba conquistar a un hombre con la firma convicción de desposarse.

En estos tiempos también se extraían tonos rojos del vino que al mezclarlos con cera de abeja u otro bálsamo, formaban una crema ideal para darle tono a los labios. Desde esta época ya se usaban los tintes para el cabello.

Entre los hombres, también era muy común el uso del maquillaje, ya que simbolizaba juventud y virilidad e incluso utilizaban remedios para frenar la calvicie y se teñían las canas.

El verdadero auge de esta práctica toma forma a partir de 1910, década en la que continúan con el ideal de un maquillaje natural, pero siempre acompañado de tratamientos de limpieza profunda.

En 1920, las mujeres comenzaban a salir al mundo y a revolucionarse, se pintaban los labios de rojo y usaban sombras oscuras; para 1930, Greta Garbo y Marlene Dietrich inspiraban a las mujeres con cejas y labios finos.

Para los 50, Marilyn impuso moda con labios muy rojos, base a tono de la piel, sombras verdes y azules y cejas definidas que enmarcaban el rostro.

Twiggy se apodera de los 60 y pone énfasis en las largas pestañas, el delineador marcado y un maquillaje un poco más exagerado; los 70 optan nuevamente por el “menos es más”.

Los 80 marcan una gran diferencia en el estilo del maquillaje, sombras negras, labios en colores llamativos, piel bronceada y mucho rimel, además de peinados crepé se apoderan de la moda.

En los 90s aparece el glos y toma fuerza el bronceado; en el 2000 y de la mano de las top models, regresan los tonos tenues, delineador intenso y labios naturales.

Durante muchos años, las pruebas de cosméticos en animales fueron una constante, en la actualidad, las marcas buscan testear sus productos de formas en las que la naturaleza no se vea dañada, además, también está muy al alza la producción y el uso de maquillaje orgánico y libre de crueldad animal.

Los looks naturales siguen estando a la cabeza de las tendencias, incluso las cejas marcadas y pobladas han retomado fuerza, y se promueve la imagen de la mujer joven, guapa y sexy a la vez.