Las plumas, ornamento y moda que vuela a través del tiempo
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Las plumas, ornamento y moda que vuelan a través del tiempo

El hombre siempre ha deseado hacer actividades que ve en otras especies, volar, nadar.

Y en la búsqueda por alcanzarlas los ornamentos se convierten en una especie de catalizador.

El origen de la utilización de las plumas ya sea en prendas o accesorios se remonta al hombre neandertal.

Chinos, indios, egipcios y griegos también emplearon este elemento como adornos, al igual que el México prehispánico.

En cada cultura se le atribuían distintas virtudes o propiedades.

En la Edad Media solo la nobleza las portaba.

Sin embargo, esta tendencia llega para quedarse en el siglo XIX en tocados, estolas y sombreros.

Y a principios del siglo XX seguiría cobrando relevancia junto con los encajes.

Las damas generalmente salían a las calles con un sombrero vistoso y con algún adorno.

Para 1920 las mujeres comenzaron a dejar los corsés y buscaban nuevas prendas y ornamentos, por lo que las plumas fueron un respiro para los estilos en cuanto a vestimenta.

Quizá se relacionaban con la tan anhelada libertad que el género femenino buscaba, en la forma de vestir y en otros ámbitos.

Historia agridulce

 

El empleo de plumas en la moda ha tenido altas y bajas, en ocasiones se recurre constantemente a ellas y en otras queda en pausa.

Los adornos con plumas e incluso con pájaros disecados en un momento alcanzó su punto máximo y esta industria fue responsable de la disminución o desaparición de aves.

Afortunadamente y con la toma de consciencia por parte de la sociedad esto ha cambiado.

Actualmente el uso responsable de la moda exige granjas especializadas en la crianza de aves (principalmente gallo, faisán y avestruz).

Asegurando que las plumas o caen naturalmente o se cortan, jamás son arrancadas.

Incluso en 2016 marcas como Adolfo Domínguez, Primark, Topshop o ASOS se comprometieron a no utilizar plumas naturales dentro de sus colecciones.

Actualidad

 

Las plumas se levantaron sí como moda, pero también como parte de la rebelión femenina.

Este accesorio ha sido reinterpretado en prendas y accesorios para el deleite de quienes lo usan y observan.

Quizá no es tan frecuente verlas en la calle pero en pasarelas y alfombras rojas tienen una gran fortaleza.

Marlene Dietrich o Greta Garbo fueron dos de las famosas en su época que utilizaron vestidos con plumas.

Así, a lo largo de la historia hemos visto desfilar minivestidos, vestidos, faldas, blusas, tops, aretes incluso sandalias y bolsos con plumas.

Todo aquello que lleva este elemento cobra protagonismo instantáneo.

Entre las marcas que se han inspirado en ellas encontramos a Prada, Gucci, Oscar de la Renta o Elisabetta Franchi.

En pasarelas de las nuevas generaciones de diseñadores hemos visto bolsas de Rochas; maxipendientes de Loewe o vestidos de Marc Jacobs.

Las plumas dotan de sofisticación, sensualidad y romanticismo a aquellos que las portan.

Ya sea en colores vivos o neutros es un acierto de la moda por donde se mire.

Las plumas se sitúan entre lo etéreo y animal, probablemente ahí radica su encanto.

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