Donna Karan, la neoyorkina de moda más internacional
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Donna Karan, la neoyorkina de moda más internacional

Donna Karan se describe a sí misma como una rebelde de la moda.

Sin duda, muchas de las decisiones que ha tomado a lo largo de su carrera, han dejado perplejos a sus colegas, pero ella es fiel a sus ideas y principios.

Nacida Donna Ivy Faske un 2 de octubre de 1948, la más neoyorkina de las diseñadoras se crió en un hogar lleno de moda.

Su madre fue modelo y su padre sastre, y ella hizo estudios en la afamada escuela de diseño de Parsons.

Posteriormente trabajó para la firma Anne Klein, en la que rápidamente llegó a ser la diseñadora en jefe.

Mientras tanto, ella se casó y se divorció de Mark Karan (de quien toma el apellido) y volvió a casarse con el escultor Stephan Weiss, quien sería gran apoyo e influencia en su posterior carrera.

Para muchas mujeres encontrar cómo vestirse correctamente es desconcertante hoy en día. Han encontrado formas rápidas para poner comida en la mesa, pero aún no saben cómo armar rápidamente un guardarropa.

Donna Karan, sobre las motivaciones para crear su colección Seven Easy Pieces.

 

Las Seven Easy Pieces irrumpen en la escena

 

En 1984, Donna Karan decide dejar Anne Klein y al año siguiente lanza su primera colección.

La pieza clave fue el bodysuit, inspirado en los leotardos de danza y ejercicio.

Alrededor de este se construyeron los distintos looks, de día y de noche, con las Seven Easy Pieces. 

Estas son siete piezas básicas con las que cualquier mujer podría tener un guardarropa completo.

Para Karan, que ha practicado yoga toda su vida, uno de los elementos más importantes al diseñar es que la ropa permita el movimiento.

Fue una de las pioneras en incorporar telas elásticas en el diseño de piezas de ropa formal, haciéndolo incluso en trajes y sacos. 

En 1988, lanzó su línea casual DKNY, que comenzó con unas camisetas que se vendían en empaques de tres, en busca de un público más joven y propuestas más divertidas.

Otra de sus piezas más influyentes es el vestido cold shoulder, que casi descarta por una mala reseña que tuvo en Women’s Wear Daily.

Sin embargo, Liza Minnelli lo vio en su atelier y se lo pidió para una gira por Europa.

Posteriormente le pidió una versión larga para usar en los Oscar de 1992. El resto, es historia.

De la moda al bienestar y los cuidados

 

En 2015, decide dejar la dirección de su compañía de moda, para enfocarse en su proyecto de lifestyle Urban Zen.

A partir de los ejes del wellness y la educación, Karan busca por un lado generar estructuras de cuidado para gente que se dedica a la salud.

Por otro lado, a partir de establecer talleres de manufactura y de diseño local en países como Haití o Bali, se busca generar pequeñas industrias en comunidades necesitadas.

Karan llama a este proyecto “una filosofía del cuidado”.

Representa la faceta más reciente y la evolución más lógica en la carrera de una mujer imparable que siempre ha buscado responder cuestiones de fondo con su trabajo creativo.

Donna Karan ha dedicado su carrera en la moda a buscar maneras para hacer las vidas de las mujeres al mismo tiempo más simples y más bellas.

Ahora, con Urban Zen, busca expandir su definición de diseño a nociones más profundas y trabajar su legado desde otras perspectivas. 

Urban Zen no solo encarna mis pasiones filantrópicas, sino también lo que me apasiona sobre el diseño: vestir y dirigirme a la gente, tanto a su interior como a su parte externa.

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