Huevos Fabergé: Una tradición rusa única y lujosa
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Huevos Fabergé: Una tradición rusa única y lujosa

Una historia de amor provocó el invento de un objeto que pasó a la historia, los huevos Fabergé.

El zar Alejandro III mandó a hacer un huevo de pascua para su esposa, la emperatriz María Fiódorovna de Dinamarca.

Sin embargo no era cualquier cosa, su característica principal era el lujo en cada detalle.

Así fu que Carl Fabergé, joyero oficial de la corte imperial rusa, inició la tradición de los famosos huevos Fabergé.

Según la iglesia ortodoxa en está celebración se obsequian tres besos y se intercambian huevos.

Fabergé, así como su equipo de artesanos y orfebres diseñaron y crearon excelsos huevos por 11 años.

Ediciones únicas de lujo y arte

 

Se realizaron de 1885 a 1917. Solo los miembros de la nobleza y burguesía tenían acceso a este ornamento.

Su fabricación era prioridad para la compañía y tardaba alrededor de un año. Siempre fue una sorpresa su diseño, también un secreto que debían guardar celosamente.

Los materiales utilizados fueron oro, plata, cobre, acero, níquel y paladio. Los colores eran variados y vibrantes.

La inspiración provenía de obras de arte o estilos como el barroco, rococó, neoclásico y modernista.

Existieron 69 huevos, pero solo se conservan 61, los restantes se encuentran perdidos o desaparecidos.

Estas auténticas joyas se convirtieron en uno de los santos griales en el coleccionismo por ser obras de arte anheladas y únicas.

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