El sueño de todo músico: Una máquina para escribir partituras
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El sueño de todo músico: Una máquina para escribir partituras

Qué diría Beethoven, Mozart o Tchaikovsky si está máquina para escribir partituras hubiera existido en sus épocas.

¿Les habría facilitado la creación de su obra? ¿A los compositores emergentes, les funcionaría?

A lo largo de la historia, las personas hemos inventado todo tipo de artefactos para facilitarnos la vida.

En el terreno de la escritura, hemos avanzado desde el telégrafo hasta la escritura digital.

Y no sólo para facilitarnos la acción de escribir, sino también para crear caligrafías perfectas.

Algunos de esos inventos, además de útiles, se han convertido en fantásticas piezas de colección.

Con un diseño que mezcla la vanguardia y el clasicismo.

La música también es un idioma, un lenguaje; tal vez por ello, se haya inventado esta máquina para escribir partituras musicales

Keaton Music Typewriter

 

Esta máquina para escribir partituras fue inventada y patentada en 1936 por Rober H. Keaton.

Recibió el nombre de Keaton Music Typewriter y se diseñó para facilitar a los músicos el trabajo de escribir sus partituras a mano.

En sus teclas tiene claves, renglones para hacer los pentagramas o notas musicales.

Aunque la patente original fue de 1936, no se llevó a cabo su fabricación hasta casi veinte años después.

Y es que en un principio, la máquina tendría 14 teclas que pasaron a ser 33.

Su tecnología

 

Por ende, fue hasta los años cincuenta cuando se comercializó. Tenía un costo de aproximadamente 255 dólares (el costo del dólar de aquella época).

La máquina para escribir partituras tenía un teclado circular con el que se podía imprimir caracteres en el pentagrama. Esto, con mucha precisión y exactitud.

Keaton explicaba así el funcionamiento del teclado radial:

“Un teclado está adaptado para escribir una clase de caracteres musicales como las barras de compás y las líneas adicionales […]

Estas cuando se repiten, suelen aparecer en las mismas posiciones relativas en relación al pentagrama […]”.

Además, poseía un segundo teclado adaptado para teclear otro tipo de caracteres musicales: las notas, los silencios, los símbolos de sostenido, etcétera.

Todos estos caracteres si se repetían, aparecían en varias posiciones espaciadas con respecto al pentagrama.

Gracias a una manija curva a la izquierda que Keaton llamó Scale Shift Handle y Scale Shift Indicator, se podía controlar exactamente dónde caían las notas y los caracteres en la página.

Ambos teclados se mueven con independencia; el más grande con las notas o las escalas presenta varias posiciones.

Dichas posiciones pueden ser combinables con la manija de cambio de escala y hacen que cada nota se sitúe arriba o abajo.

En definitiva, esta máquina para escribir partituras fue y sigue siendo, un invento bello por su estética e innovador para músicos ávidos de componer.

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