María Izquierdo: artista fundamental del arte moderno mexicano

Lunes 04 de Marzo 19.25 GMT


María Izquierdo: artista fundamental del arte moderno mexicano


En una época en que los hombres dominaban el arte mexicano, María Izquierdo rompió las barreras del machismo y expuso su arte en lo más alto.

María Cenobia Izquierdo Gutiérrez nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, en 1902.

Con fuerza libertaria, expresó el vigor, los colores y la energía del surrealismo mexicano.

Se convirtió en una de las más sobresalientes pintoras y muralistas.

Viernes de Dolores , 1944-1945


Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Sin embargo, debido a su curiosidad e inconformidad con la academia, abandonó la institución después de un año y comenzó a pintar por su cuenta.

Durante dicho periodo, conoció a Rufino Tamayo, con quien entabló una relación de arte, amor y pinturas.

“Es un delito ser mujer y tener talento” aseguró María en 1953.

Y es que esta frase, resume el arduo trabajo que significó para María Izquierdo adentrarse al dominante mundo de muralistas mexicanos.

Alegoría de la Libertad, 1937


Influenciada por el surrealismo, el estridentismo, el cubismo y el futurismo.

Así como las manifestaciones de la cultura popular y la cotidianidad.

Definió su estilo con calidad matérica, exploró composiciones sencillas y creó atmósferas crípticas.

Acarició la modernidad al plasmar aviones y paisajes industriales.

El Idilio, 1946


En sus desnudos femeninos, dibujó cuerpos sólidos que mezclan arte prehispánico y neoclásico.

Su obra se caracterizó por el uso de colores intensos y temáticas que incluyen autorretratos, naturalezas muertas, paisajes y retratos.

Realizó su primera exposición individual en la Ciudad de México en 1929 en la Galería de Arte Moderno del Teatro Nacional.

Más tarde, invitada por Frances Flynn Payne, expuso su obra en el Arts Center de Nueva York en 1930.

Gracias a esto, fue la primera artista mexicana en exponer sus obras en el extranjero.

La Tierra, 1945


La obra de María Izquierdo es patrimonio del arte mexicano.

Además, es una muestra del compromiso con sus ideales, la lucha por consolidar su lenguaje artístico.

Por si fuera poco, la batalla por ingresar a un mundo dominado por los hombres.

Sueño y presentimiento, 1947