Constantin Brancusi, un escultor que pasó de la simpleza a la belleza
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Constantin Brancusi, un escultor que pasó de la simpleza a la belleza

Bien dicen que las adversidades o frenan o impulsan y Brancusi sabía de ello.

El escultor, pintor y fotógrafo (Rumanía 1876-París 1957) provenía de una familia campesina y aprendió a leer por si mismo.

Fue ganadero y agricultor, así como empleado en una tintorería, droguería y posada.

Entre sus ocupaciones se encontraron lavar platos, cantar en ceremonias, entrometerse en la ciencia e incluso tocar canciones populares rumanas en el violín.

Pero en algún punto se dio cuenta que lo suyo era el arte y una de sus mayores pasiones fue la escultura.

El arte de Brancusi

 

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bucarest y después se trasladó a Paris en donde su obra cobró forma.

Su mundo se comenzó a rodear de artistas y llegó a trabajar con el mismo Modigliani.

Sus influencias iban del arte primitivo africano, pasando por el prehistórico balcánico o mediterráneo y finalmente por Auguste Rodin o corrientes como el impresionismo.

Las figuras geométricas aparecieron, el simbolismo también, sin embargo la constante en su trabajo fue la originalidad y el riesgo que poseía.

El creador convirtió las siluetas simples en una estética propia y bella.

Se le considera iniciador del arte moderno y vanguardista.

Hay quienes opinaban que su obra se colocaba dentro de la abstracción, algo en lo que Brancusi no coincidía.

Es uno de los escultores más importantes del siglo XX y aún hoy es inspiración para distintos artistas.

 

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