Swing You Sinners!: el corto animado más macabro y surrealista

Swing You Sinners: el corto animado más macabro. Foto: YouTube
Swing You Sinners: el corto animado más macabro. Foto: YouTube

 

Con la introducción del sonido al cine en la década de 1920, el mundo fílmico se transformó contundentemente.

La animación no podía quedarse atrás y este periodo sin duda marcó los cimientos de Walt Disney Productions y en aquel entonces, de Fleischer Studios, su principal competidor.

Fleischer Studios, fundada en 1921 por los hermanos Max y Dave Fleischer, brilló por casi dos décadas, hasta su disolución en 1942.

Esta empresa, que sin duda marcó a la animación llevó a la pantalla a Koko el payaso, Popeye, Superman y Betty Boop.

Con el tiempo, crearon Talkartoons, una serie de 42 dibujos animados, que aunque en un principio no tenían relación, poco a poco fueron formando personajes como Bimbo, el protagonista de Swing You Sinners!, un corto animado muy macabro y surrealista.

Resulta que este material distribuido en 1930 por Paramount Pictures está protagonizado de quien fuera el novio de Betty Bop.

La novena entrega de esta serie presenta a Bimbo, un perro que intenta robar un pollo, pero que se ve fallido hasta su encuentro con la policía.

Bimbo termina ocultándose en un cementerio, donde se encuentra con varios espíritus o espectros que algunos dirían que parecen salidos de un Bosco. 

El corto de más de siete minutos que hace referencia a la canción Sing You Sinners!, con letra de Sam Coslow y música de W. Franke Harling, se escucha durante todo el episodio.

Algo curioso, es que también aparece caricaturizado como fantasma, Monroe Silver, un reconocido comediante, actor y cantante.

 

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El personaje de Bimbo que estuvo presente en casi toda la serie fue desplazado rápidamente por Betty Bob, quien fue el primer personaje animado femenino en Estados Unidos.

Pese a su éxito, los hermanos Max y Dave Fleischer finalmente se vieron obligados a cerrar, debido a que la presión para parecerse más a Disney fue insistente y a que en 1934 fue promulgado en Hollywood un código con una severa censura para las películas.

De este modo Betty Bop perdió parte de su sexualidad y los Fleischer Studios cerraron no sin antes haber marcado la historia de la animación.