5 piezas para acercar la música clásica a los niños - Fahrenheit Magazine
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5 piezas para acercar la música clásica a los niños

Sin duda es fundamental acercar a los públicos infantiles a contenidos culturales lo más diversos posible.

En el caso de la música clásica podemos probar con alguna de estas obras.

 

La sinfonía de los juguetes

 

Esta sinfonía del periodo clásico es una pieza para orquesta de cámara y juguetes (silbatos, matracas, trompetas de juguete).

Por muchos años se ha discutido su autoría.

Se le ha adjudicado a Leopold Mozart y a Joseph Haydn entre otros músicos.

Pero la versión más probable es que su autor fuera el monje tirolés Edmund Angerer.

El sonido tan particular que hacen los juguetes y lo alegre de sus movimientos la hacen una gran elección para acercarse a la música clásica.

Cuadros de una exposición – Modest Mussorgsky

 

Esta es una suite de 15 piezas que recrea musicalmente un paseo por una exposición.

Esta obra la compuso el ruso Modest Mussorgsky en honor de su amigo Victor Hartman, pintor y arquitecto, quien murió en 1873.

En las versiones orquestales los sonidos de los distintos instrumentos buscan evocar las sensaciones de las pinturas.

Y es este vaivén emotivo entre luces y sombras sonoras lo que puede resultar atractivo a un escucha infantil.

En 1928, Kandinsky recreó visualmente a su vez esta obra llena de matices emotivos.

Danse Macabre – Camille Saint Säens

 

Este es un poema sinfónico que musicaliza una leyenda.

En ella se recrea con música la historia de la noche en la que los esqueletos bailan hasta el amanecer en que el gallo canta.

Saint Saëns usa los instrumentos de la orquesta para representar cada elemento.

Los esqueletos son xilófonos, el gallo es el oboe, la muerte es el violín.

Saint Saëns usa el recurso musical del leit motiv, por medio del que una repetición de melodía identifica a un personaje o circunstancia.

Esta pieza ha fascinado a creadores de distintas disciplinas.

Existen diversas versiones animadas con las que se puede atraer a los niños a escucharla.

El pájaro de fuego – Igor Stravinsky

 

Esta es una composición para un ballet que Stravinsky hizo en 1910.

Es una adaptación de un cuento popular ruso y narra una historia de príncipes y princesas.

El ballet estaba compuesto de 19 números, y Stravinsky hizo tres suites para orquesta a partir de ellos.

Esta obra es un gran ejemplo para acercar a los niños a la música clásica del siglo XX.

A través de los instrumentos podemos identificar momentos narrativos.

Y así podemos comenzar a familiarizarnos con otra musicalidad.

Rapsodia en azul – George Gershwin

 

Esta pieza de 1924 fue un momento clave de la historia de la música clásica.

El compositor estadounidense George Gershwin fusionó en ella el jazz.

La música de la población afroamericana hasta entonces solamente se escuchaba en bares.

Gershwin quería mostrar un caleidoscopio de la cultura musical estadounidense.

Rapsodia en azul es una obra con un ritmo vertiginoso y múltiples texturas.

Los constantes cambios de ritmo, sonido y registro la hacen muy atractiva para un primer escucha.


Como hemos visto, hay múltiples posibilidades para acercar a los niños al enorme mundo de la música clásica.

Lo que es importante es hacerlo acompañándolos, dosificando las escuchas en sus tiempos y términos.

Explorando poco a poco estos nuevos territorios para que esto nunca deje de ser descubrimiento y disfrute.

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