5 mujeres esenciales de la música clásica olvidadas por la historia

Jueves 25 de Abril 13.41 GMT


5 mujeres esenciales de la música clásica olvidadas por la historia


La historia de la música clásica avanzó únicamente a través de músicos y compositores. Todos hombres. Ya fuera que se les llamara prodigiosos o genios. Siempre fueron los creadores de las piezas con las que se formó la cultura occidental.

Y aunque es verdad que hemos escuchado más los nombres Chopin, Mozart, Tchaikovski o Beethoven, también muchas mujeres crearon música clásica.

Aunque menos conocidas y por qué no decirlo, olvidadas; el tópico de que sólo los hombres fueron los grandes exponentes dista un tanto de la realidad.

Si bien su música y arte es un olvido injustificable, también es momento de recordar y conocer a aquellas creadoras de piezas. Además, recordar también que no es solo María Callas, Cecilia Bartolli o Agnes Baltsa, las únicas voces. Otras tantas mujeres artistas interpretaron granes piezas o crearon.

Aquí, una recapitulación de cinco mujeres artistas que olvidaron el papel de ser las musas para convertirse en creadoras de música clásica.

Hildegard von Bingen (Alemania – 1098)

 

En la Edad Media, la reclusión de la mujer en el ámbito doméstico estaba sumamente arraigada.

Aprovechándose del menor control eclesiástico en Europa Central, Hildegard von Bingen dio un giro inédito a su carrera como monja benedictina y médica. Convertida en abadesa de su monasterio, utilizó su prestigio para dar rienda suelta a su creatividad musical. Su aportación a la música sacra medieval es notable.

La mayoría de sus composiciones abarcan amplios registros, con melodías muy trabajadas, donde la música es tan importante como la poesía. Puede decirse que constituyen construcciones como las tracerías góticas hechas música.

Entre sus creaciones más conocidas se encuentra el ciclo de canciones de la Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales.Hoy los musicólogos valoran mucho su obra, existen grabaciones de su obra completa y curiosas mezclas de sus melodías con ritmos Techno y New Age.

Rafaella y Vittoria Aleotti (Italia – 1570) / 1575)

 

La Italia de la Contrarreforma no parecía el contexto más propicio para que dos hermanas destacaran en el mundo de la música. No obstante, Rafaella (1570-1656) y Vittoria (1573-1620) se beneficiaron de la influencia de su padre arquitecto para crear una pequeña orquesta en Ferrara. El prestigio de la agrupación fue tal que acabó actuando ante reyes y el mismo Papa Clemente VII.

Además, fueron compositoras y organistas. Compusieron motetes y madrigales.

Barbara Strozzi (1619- Italia)

 

La veneciana Strozzi es sin duda una de las figuras más interesantes del Barroco italiano. Su intensa actividad creativa dio como fruto hasta ocho libros de música y su obra llegó a ser conocida en el resto de Europa. Sus composiciones se encuentran entre las más importantes de este periodo muscial.

Compuso arias, ariettas y cantatas profanas, este ultimo, fue un género que Strozzi desarrolló e impulsó en Venecia.

Paulina Duchambge (Francia – 1778)

 

Se formó en París y es conocida por el original instrumento que percutió con gran virtuosismo, la guitarra. De hecho, en el único retrato que se conserva de ella aparece tocando este instrumento.

Además, también fue pianista y compositora y una de las primeras en escribir música original para un instrumento. Fueron célebres su Ballade, Barcarola, Romanza para guitarra con canto, editadas por Boosey de Londres. Su delicado temperamento y su cultura atrajeron a su alrededor a distinguidas personalidades en todas las ramas. El pintor Robert Lefebvre pintó su retrato a tamaño natural.

Elizabeth Claude Jaquet de la Guerre (Francia- 1665)

 

Esta parisina, fue una gran intérprete de clavecín y una prodigiosa compositora. Nació en el seno de una familia de músicos. Su padre, Claude Jacquet era un conocido e influyente organista.

A los cinco años llamó la atención de Luis XIV cuando ofreció al monarca un concierto de clave. Y es que tan impresionado quedó el rey Sol, que la conocida como Pequeña maravilla permaneció unos años en la corte de Versalles al servicio de Madame de Montespan. En 1715 publicabó Cantates françoises.

Así es como estas mujeres artistas compusieron y crearon piezas únicas de la música clásica que poco se han valorado, sin embargo, ya es momento de hacerlo.