Arquitectura

Y EL PUENTE SE ILUMINÓ POR MARIMAR SUÁREZ PEÑALVA

Y el puente se iluminó

Por: Marimar Suárez Peñalva

 

San Francisco, CA. En un martes de marzo, toda la ciudad esperaba ansiosa el momento en que las nuevas luces del Bay Bridge encendieran. A las 9 en punto en una noche lluviosa, el puente mostraría su nueva cara. El público se encontraba a la expectativa de una obra de arte que se develaba sobre la estructura de una vialidad que por 77 años ha sido parte fundamental de la comunicación entre la ciudad de San Francisco y el este de la Bahía. The Bay Lights es una escultura de luces diseñada por el reconocido artista Leo Villarreal que iluminará diariamente al Bay Bridge, desde el atardecer hasta la media noche, por dos años. El alumbrado del puente no se altera, ni nada tiene que ver con la pieza, con Bay Lights Villarreal usa al puente como caballete, tal como los artistas urbanos usan la pared de un edificio para plasmar sus obras y con ello el arte se vuelve una experiencia pública, accesible y cotidiana. Un regalo para la ciudad.

Bay Lights es la escultura de LED más grande del mundo, con una dimensión de más de 2.5 Km por 150 metros de altura, en la que 25,000 luces de LED blancas son programadas individualmente por Leo Villarreal para crear imágenes irrepetibles, cada noche las luces harán una composición diferente con la que se iluminarán San Francisco, Berkeley y Oakland. En la descripción oficial del proyecto, Bay Lights se compara con la Torre Eiffel y se calcula que generará un impacto económico de mínimo 97 millones de dólares.

San Francisco se encuentra comunicada con el área de la Bahía y el norte de California, a través de dos grandes puentes: El Bay Bridge y el Golden Gate; ambos, por cierto, han sido motivo y/o caballete de obras de arte en menos de un año. Hace algunos meses escribí sobre International Orange, la exposición que se hizo para conmemorar el 75 aniversario del Golden Gate y la obra de la que hablo hoy surgió también para conmemorar el 75 aniversario del Bay Bridge. Es interesante ver de qué forma van siendo impactadas las ciudades por el desarrollo del arte público, así como los procesos a través de los cuales las grandes obras de ingeniería del siglo XX se convierten en grandes escaparates para el arte contemporáneo en el siglo XXI.

Lo cierto es que tanto con International Orange como con The Bay Lights la ciudad se ha visto beneficiada con grandes proyectos artísticos que enaltecen el paisaje urbano, ambos proyectos han contribuido con aportaciones estéticas de gran impacto, ¿acaso podemos soñar con que el arte público sea la nueva preocupación del siglo XXI en las ciudades más desarrolladas? Me divierte pensar que en los años 30 los políticos e ingenieros estaban lidiando con cómo resolver los problemas de comunicación con enormes vialidades, mientras que en la primera década del siglo XXI los políticos e ingenieros piensan en cómo instalar enormes obras de arte en aquéllas vialidades. Esto no significa que en la actualidad todos los problemas de comunicación estén resueltos y no se piense en vialidades y grandes obras de ingeniería civil, pero da mucha esperanza y tranquilidad que a la par se piense en el arte como una necesidad urbana y que dentro de los grandes proyectos de obra pública se incluya una pieza artística hecha a base de luces sobre un eje vial.

En los días siguientes al magno estreno, la gente estaba emocionada por la nueva imagen del puente, no todos saben que se trata de una obra de arte pero todos coinciden en que es una buena adquisición para la ciudad y parecen emocionados por ver las miles de distintas formas que serán dibujadas sobre el puente cada noche, hasta 2015. Desde el momento en que la pieza se develó, en mi opinión como habitante de San Francisco, la ciudad se iluminó, una fiesta de luces se percibe desde distintos puntos y calles, cuando uno mira hacia el mar. Se agradece el que ahora no sólo es fácil y rápida la comunicación con el este de la Bahía, también es un escenario artístico que enriquece la vista de la ciudad.

Espacio residual

El Centro Cultural Universitario de Tlatelolco acaba de inaugurar la muestra Elipsis Arquitectónica, un proyecto curatorial de Ruth Estévez y Javier Toscano, con obra de Esteban Azuela, Tania Candiani, Jordi Colomer, Democracia, Jimmie Durham, Larissa Fassler, Luca Frei, León Ferrari, Enrique Ježik, José Jiménez Ortiz, Mark Manders, Matt Mullican, Erik Olofsen, Clarisa Tossin y Anri Sala. La propuesta parece interesante y ofrece un acercamiento a la arquitectura como campo generador de conocimiento, precisamente como espacio de manifestación para otras expresiones artísticas, ¿acaso arte público y urbano?, ¿la ciudad como lienzo? La arquitectura como creadora de experiencias. Me encantaría ver la muestra y asistir a las actividades paralelas que incluyen recorridos por la Ciudad de México organizados por la Unidad para la imaginación urbana intensiva (UiUi) y el Laboratorio para la Ciudad.

The Bay Lights – Artist Rendering 2 from Words Pictures Ideas on Vimeo.

Últimas noticias