Música

Louis Armstrong, nacido para transformarse en mito

Nacido el 4 de agosto de 1901, Louis Armstrong se las arregló para superar una infancia por demás complicada para transformarse en la principal figura de culto del jazz.

El pequeño Louis sufrió desde muy pequeño el abandono de su padre y ante la ausencia de su madre, quien ejercía la prostitución, éste quedaba, junto a su hermana al cuidado de su abuela, quien había nacido esclava y fuera liberada durante la Guerra Civil de los Estados Unidos.

Desde los nueve años no fueron pocas las veces en las que cayó en la correccional, en donde se dice aprendió a tocar la trompeta, según se dice en el último agregado a su biografía.

Vivir en Nueva Orleans, sin embargo dejó algo bueno en la vida de Louis Armstrong, como su amor al jazz, su admiración por las grandes orquestas de la época que le orillaron al poco tiempo a intentar ese mismo camino acompañado de su trompeta.

Sin embargo, para sobresalir en un mundo en el que era denigrado tan sólo por su color de piel debió aprender a vivir con determinación; esto lo aprendió de una familia blanca, judía, para la cual trabajaba y que era discriminada por sus creencias religiosas y su origen lituano.

El padre de esa familia apellidada Karnofsky, le obsequió una trompeta, sin embargo no fue sino hasta que dejó por última vez el reformatorio que pudo iniciar su carrera musical, un poco de manera fortuita, ya que ayudaba a limpiar la zona de cabarets de Nueva Orleans gracias a lo que conoce a Joe King Oliver quien se transformaría en su mentor.

Para 1919 ya era un trompetista respetado e inició su andar también por Chicago, en donde los músicos negros eran respetados y fue allí en donde pudo alternar con las mejores “Big Bands” de la época.

En 1926, tras varias visitas a los estudios de grabación plasma en “Heebie Jeebies” el primer ejemplo del estilo “scatting”, consistente en que un instrumentista cante palabras que no parecen tener sentido alguno, en casos, incluso son sólo sonidos.

Louis Armstrong era un tipo al que le gustaba vivir de gira, por lo que no era raro encontrarlo lo mismo en Europa que en las principales ciudades de los Estados Unidos, e incluso, tocando en embarcaciones.

Tras asentarse en Nueva York a mediados del Siglo XX Armstrong reunió a los mejores músicos de jazz de la época y formó los All Stars con los que se mantuvo por más de dos décadas grabando infinidad de temas y también apareciendo en al menos 30 películas.

Para 1967 grabaría su máximo éxito, “Hello, Dolly”, que le valdría al llamado “Satch” (Boca de Bolsa) un Grammy y ser considerado el mejor músico de ese momento. Incluso en las listas de popularidad llegó a superar a The Beatles.

Tras varios problemas, el corazón de Louis Armstrong dejó de latir el 6 de julio de 1971, sin embargo, el síncope de su música sigue vivo tal como su espíritu libertario.

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