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LA LOCURA, EL ARTE, DANIEL JOHNSTON Y MTV

La locura, el arte, Daniel Johnston y MTV

Por. Alejandro Gracia

La primera vez que escuché a Daniel Johnston estaba en mi casa,  platicando de música con un amigo muy interesado en ese arte norteamericano que trata lo poco convencional tan naturalmente. Burroughs y Miller, Lou Reed y Sonic Youth. Lo recuerdo porque ese día encajaron todos los acontecimientos para que yo pudiera identificarme con la música y la historia de este personaje tan particular. Esa mañana yo había amanecido muy contento; cantando y jugando con el perro, haciendo bromas y un poco de ruido. “De pronto”  mi novia explotó. “¡Me desesperas!”, gritó. El perro y yo, que estábamos tirados en el suelo en medio de una batalla por el liderazgo de la manada, nos petrificamos en ese instante. El perro habrá tenido sus razones para irse a esconder, pero yo soy de los que gustan de alimentar el fuego.  Me decidí a comportarme como un verdadero loco todo ese día. Quería provocar una explosión mayor y darle alguna lección. No dejé descansar el estéreo en toda la mañana poniendo la música más estridente.  Escribí un ensayo “del porque del incorrecto uso de la oración: me desesperas.”, mientras gritaba monólogos inentendibles para mi novia (y para mí)acerca de lo que significa la verdadera locura y el encierro; hablando solo y alborotando más al perro.

Luego, esa misma noche, escuche el álbum “Hi, How Are You?”, con el que Daniel Johnston, utilizando un órgano y una guitarra (unas cuantas notas) comenzó a construir la fama que ahora tiene. (Si, aunque a ti te parezca de lo más desconocido, hasta Bowie le hace un cover). Y no se qué hubiera pasado por mi mente si los hechos de esa mañana no se hubieran presentado como lo hicieron. Tal vez, si la locura no hubiera estado en mi mente como tema principal, no le hubiera dedicado mi atención. El álbum, grabado en 1983 e ilustrado por él mismo, es interesante por muchas razones. La primera de ellas es el método casero de grabación, que otorga al sonido de la música con ese hiss constante característico de la cinta, que le da una textura al cuerpo de trabajo entero muy interesante. En segundo lugar, aunque no menos importante, es el mundo que Daniel Johnston nos deja ver en las letras de sus canciones, que es poesía muy extraña para mi. Mezcla de la inocencia de un niño, con el tormento existencial que yo quisiera dejar solo para la gente adulta. El sufrimiento y las batallas de Daniel, diagnosticados vulgarmente medicamente como depresión y esquizofrenia, se pueden ver plasmados en las letras y también en su manera de tocar sus canciones.

Daniel Johnston se hizo famoso, como siempre había querido, presentando este álbum en un programa de MTV (si, antes pasaban videos de música en MTV). El canal de televisión antes solía viajar a poblados de Estados Unidos en donde organizaba parrilladas con los artistas locales. Daniel no fue invitado pero logró colarse. Con tics faciales y la pena de un niño de 6 años, pone frente a la cámara la carátula del disco que él mismo ilustró y dice: “Hi, How are You?”.

Después de ese programa, Daniel comenzó a ser reconocido por su excéntrica genialidad y empezaron a  invitarlo a presentarse en vivo. En ese tiempo conoció a Randy Kemper, quien fue su manager durante mucho tiempo y a quien puede atribuírsele, aparte de haber iniciado a Daniel en las sustancias que multiplicaron su anomalía, el haberle dado un mayor empuje a su carrera; grabando cassettes, pegándoles etiquetas y consiguiendo presentaciones.

Luego Daniel explotó por primera vez la navidad de 1986. Su familia y amigos cercanos decidieron que lo mejor era medicarlo. Les daba miedo que pudiera ser violento en algún momento, que no sacara nunca la basura y no participara en las tareas de la casa, que pasara el tiempo jugando en el piano y que no tuviera trabajo. La batalla interna que Daniel Johnston libraba en su mente, que lo había empujado hasta ese momento a darle escape por medio de la música, el dibujo y el comic, fue calmada con medicamento psiquiátrico.

Con el tiempo, Daniel Johnston pareció recuperarse. Bajo el medicamento, dejó de escribir canciones y de hacer dibujos “extraños”. Su familia recuperó a veces cierta tranquilidad y Daniel dejó de ver a los demonios a quienes les había confesado querer ser famoso y que le habían ayudado a cambio de su alma. Otros días dejaba el medicamento por un tiempo y daba algún concierto. Pudiendo entrar en su mundo podía hacer esos espectáculos tan emotivos; volvía su principal pasión pero también salían los demonios, que regresaban con todo ese tormento buscando su pago.

La vida de Daniel Johnston, quien sigue vivo y en casa de sus padres, ha sido tan singular como su música. Su paso por este mundo ha sido doblemente difícil porque ha tenido que habitar otro mundo igual de grande en su cabeza al mismo tiempo. Su arte es una ventana abierta a conocer ese otro mundo.

En fin, la locura y la creatividad que puede llegar a desatar en ciertas personas, me atrae mucho. ¿Qué hubiera pasado si hubieran medicado a Van Gogh “a tiempo”, si le hubieran puesto un “hasta aquí” a su locura? Ponerme a pensar que tal vez se deba explorar el estado, dejar de censurar esos pasos que tal vez pudieran llevarnos a un momento de genialidad. Pensar que un estado alterado de la mente puede ser el principal motor creativo. “Hi, How are You” es un buen disco para pensar en ello.

Recomiendo también “The Devil and Daniel Johnston”, documental dirigido por Jeff Feuerzeig, que narra su vida utilizando sus propias grabaciones y videos antiguos. Muy original.

Todos queremos ser geniales y locos; dejar una huella en el mundo que no pueda ser reproducida nuevamente. Pero pocos queremos enfrentar a nuestra “legión interna”. Ser un loco es de tiempo completo y un camino muy difícil. Daniel Johnston lo recorre y lo plasma en su arte, uno muy digno de revisar.

 

Por Alejandro Gracia

alejandro.gracia.lizarraga@gmail.com

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